Los autores de un estudio fechado el 15 de septiembre de 2026 informan de estallidos de radio recurrentes y una emisión persistente más tenue en una fuente cuya posición es compatible con Beta Pictoris b. Las observaciones de MeerKAT abarcaron cuatro épocas, entre febrero de 2025 y mayo de 2026, y frecuencias de 0,85 a 3,5 GHz. El estudio presenta esta localización astrométrica como la primera de una emisión de radio atribuida a un exoplaneta confirmado y fotografiado directamente.
Qué reporta el estudio sobre Beta Pictoris b
La señal combina ráfagas rápidas y recurrentes con una emisión más tenue que persiste entre ellas. Los estallidos mostraron una polarización circular de aproximadamente el 40–70 %, una propiedad que, junto con su rápida variabilidad, respalda la interpretación auroral que proponen los autores.
Las observaciones radio fueron realizadas con MeerKAT. El telescopio espacial James Webb (JWST) aportó fotometría para estimar el periodo de rotación del planeta, pero no detectó la señal de radio.
Cómo distinguieron el planeta de su estrella
Detectar una fuente en un sistema planetario no basta para saber si procede del planeta o de la estrella que lo alberga. El análisis de los autores situó las imágenes de radio en un marco astrométrico —un sistema de referencia para medir posiciones celestes— apoyado en nueve cuásares identificados por Gaia y un calibrador de interferometría de muy larga base (VLBI).
Al comparar la posición de la fuente con la de los cuerpos del sistema, los autores encontraron compatibilidad con Beta Pictoris b e incompatibilidad con la estrella anfitriona, a 4,4σ, y con Beta Pictoris c, a 4,8σ. Esa separación posicional es la base de la atribución al planeta.
Por qué los estallidos apuntan a una emisión auroral
Para explicar las ráfagas, los autores favorecen la inestabilidad máser de ciclotrón electrónico (ECMI), un proceso natural asociado a las auroras planetarias. La polarización circular y los cambios rápidos de la señal encajan con esa interpretación.
El componente más tenue entre los estallidos es distinto: podría deberse a emisión girosincrotrón o a ráfagas ECMI de menor intensidad que se solapan. El estudio no resuelve cuál de esos mecanismos lo produce.
Qué permite inferir la señal sobre el campo magnético y la rotación
Si los estallidos se deben a ECMI fundamental, la detección de emisión hasta 3,5 GHz implica un campo magnético de al menos 1,25 kG en la zona emisora. Es una inferencia condicionada sobre esa región, no una medición directa del campo del planeta.
El estudio estima que Beta Pictoris b rota en unas 8–9 horas según la espectroscopia y en 9,00 ± 0,13 horas según la fotometría del JWST. Dos estallidos en banda L aparecieron separados por unas ocho horas, un intervalo que podría indicar modulación por la rotación. Los autores plantean esa relación como una posibilidad.
Qué otros planetas podrían estudiarse con este método
Los autores identifican siete exoplanetas gigantes fotografiados directamente, repartidos en cinco sistemas situados a menos de 45 pársecs, cuyas separaciones permitirían aplicar una técnica de localización similar. Calcularon que detectarlos exigiría entre cinco y siete veces más sensibilidad, una mejora que esperan de los radiotelescopios de próxima generación.