Una primera lectura de los comunicados públicos de la cumbre que Xi Jinping y Donald Trump celebraron en Washington en septiembre de 2026 no detectó menciones directas a los controles estadounidenses de exportación de chips. La mayoría de las restricciones a los semiconductores avanzados seguía vigente durante la visita.
Los comunicados iniciales no mencionaron directamente los controles
La referencia a los comunicados es preliminar y se limita a sus primeras versiones públicas. La lectura inicial tampoco situó los controles entre los principales puntos visibles de la cumbre.
La mayoría de las restricciones seguía vigente
Durante la visita, Estados Unidos mantenía la mayor parte de sus restricciones a la exportación de semiconductores avanzados a China. La atención pública aparentemente limitada en los comunicados coexistía, por tanto, con una política de controles que seguía en pie.
La autosuficiencia china, una posible explicación
El avance de la autosuficiencia china en semiconductores se planteó como una posible explicación del menor protagonismo de los controles. No es una causa establecida: la conexión se presentó como una hipótesis.
Huang y Su buscaban recuperar acceso al mercado chino
Jensen Huang, director ejecutivo de Nvidia, y Lisa Su, directora ejecutiva de AMD, asistieron a la cena de Estado de la Casa Blanca durante la visita. Ambos buscaban recuperar acceso al mercado chino.
La presión política estadounidense antes de la cumbre
El 2 de septiembre, antes de la cumbre, el secretario de Comercio Howard Lutnick dijo que no esperaba que los controles de chips estuvieran en la agenda. Justificó su previsión con el hecho de que China no había utilizado una exención estadounidense anterior; se trataba de una expectativa previa, no de un relato de las conversaciones.
El 23 de septiembre, el líder de la minoría en el Senado, Chuck Schumer, y la senadora Elizabeth Warren pidieron a Donald Trump que no debilitara los controles. Warren también se opuso a que los ejecutivos tecnológicos influyeran en la política de exportación durante las negociaciones de la cumbre. Kush Desai, portavoz de la Casa Blanca, defendió la política de la Administración y afirmó que esta seguía comprometida con la seguridad nacional y económica de Estados Unidos.
En el Senado se impulsaban tres propuestas. La iniciativa de Tom Cotton exigiría mecanismos para localizar chips avanzados y que los exportadores notificaran desvíos o manipulaciones. La propuesta de Pete Ricketts instaría a los departamentos de Comercio y Estado a coordinarse con proveedores aliados sobre controles o licencias para los equipos de fabricación de semiconductores destinados a países adversarios. El proyecto de Jim Banks planteaba una prohibición de 18 meses para exportar los chips de inteligencia artificial más potentes a adversarios extranjeros, además de nuevos requisitos de certificación y licencia. El avance del paquete de autorización de defensa que agrupaba estas iniciativas se había aplazado hasta después de las elecciones.