Hablamos de él por primera vez en diciembre de 2013. Ocho meses después, anunciamos su finalización. Ahora, con la nueva MacBook y la Chromebook Pixel, el USB Tipo C está a punto de llegar al mercado. Su principal atractivo es su diseño reversible, pero tiene muchos otros trucos bajo la manga.
La historia de la informática nos ha presentado una amplia variedad de estándares, pero pocos han alcanzado el éxito del USB. Teclados, ratones, impresoras, cámaras, escáneres, monitores, smartphones, tablets, equipos de audio, almacenamiento externo, baterías de emergencia, cargadores... la tecnología USB está en todas partes. Sabemos que no es una solución perfecta, pero sería una locura negar su efectividad. Por eso, la llegada de un nuevo puerto como el Tipo C genera tanto interés.
Las ventajas del USB Tipo C
Para empezar, el USB Tipo C es un conector reversible. Atrás quedaron las bromas sobre estados cuánticos y cables en la cuarta dimensión; como con el Apple Lightning, podrás conectarlo correctamente a la primera.
Combinado con la versión 3.1 de la especificación USB, el Tipo C puede transferir datos a una velocidad máxima de diez gigabits por segundo.
También se adapta perfectamente al vídeo. Varios fabricantes han confirmado el desarrollo de adaptadores para VGA, DVI, HDMI o DisplayPort, sin olvidar la posibilidad de transmitir vídeo desde un smartphone o tablet hacia la PC, y viceversa.
En cuanto a la energía, el conector puede proporcionar hasta 100 vatios. Parte de esta capacidad ya se ha visto con los cargadores de la nueva MacBook (29 vatios) y la Chromebook Pixel.
Finalmente, el USB Tipo C es retrocompatible con los puertos anteriores. Con un pequeño adaptador, todos tus pendrives, discos externos, refrigeradores para bebidas y lanzamisiles de oficina funcionarán sin problemas.
Además de Apple y Google, ya hemos visto a compañías como SanDisk y LaCie desarrollar productos con el nuevo puerto. Honestamente esperaba una adopción mucho más lenta por parte de la industria, pero me alegro de haberme equivocado.