Efecto McGurk: Cuando los ojos engañan a los oídos

¿Crees que esa palabra fue clara? Cierra los ojos e inténtalo de nuevo

Nos ha sucedido con películas, series, vídeos de canciones e incluso televisión en vivo: Alguien está hablando, lo observamos durante el proceso, creemos que dijo una palabra específica… pero el movimiento de sus labios no coincide del todo. Bienvenido al efecto McGurk, un fenómeno con la capacidad de distorsionar la percepción del habla. Dicho de otro modo, el «feedback» recibido a través de los ojos puede colocar sonidos en nuestros oídos que jamás fueron reproducidos.

Algunas personas son especialmente claras al momento de hablar. Otras cargan con un acento tan pesado y marcado que casi necesitamos subtítulos. Y después están aquellas que parecen decir algo… y en realidad dicen otra cosa. Es una simple cuestión de recibir datos e interpretarlos de manera incorrecta. Un gran ejemplo son las ilusiones ópticas, que en general nos hacen ver cosas que no existen, ¿pero adivinen qué? La relación ojos-cerebro puede instalar sonidos en nuestros oídos que jamás se emitieron. El nombre oficial para esa ilusión auditiva es el «efecto McGurk», y si quieres saber más, un buen punto de partida es el artículo publicado por el CSO de Oculus Michael Abrash.

En el primer vídeo, la señorita está repitiendo la palabra «bar». Suena a «bar», y nuestros ojos parecen confirmar a través del movimiento de sus labios que efectivamente es «bar». Ahora, cuando reproducimos el segundo vídeo, la combinación oídos-ojos-cerebro indica que la palabra repetida es «far»… pero eso es un error: Lo que dice es «bar», tal y como en el primer vídeo. El efecto McGurk es una prueba contundente del conflicto que surge entre la participación de dos sistemas sensoriales cuando interpretan la misma información, y la influencia de uno sobre el otro. En este caso, los ojos ganan prioridad frente a los oídos.

La forma más efectiva de contrarrestar al efecto McGurk es cerrando los ojos, y dejando el camino libre al procesamiento con el oído. Otro detalle muy llamativo es que nuestro conocimiento del efecto McGurk no minimiza su impacto, y funciona a la perfección cada vez. El cerebro humano hace lo posible para resolver diferencias sensoriales, y en ciertas ocasiones su resultado está lejos de ser óptimo…

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