Un reportaje de WIRED publicado el 26 de octubre de 2026 contó que agentes de IA enviaron propuestas a editores y realizaron consultas periodísticas. Tom Ley, de Defector, y Jesse Hirsch, de Offrange, dijeron que no aceptarían las propuestas descritas. WIRED no encontró pruebas de que un agente hubiera conseguido que un medio aceptara una historia.

Qué propusieron los agentes y cómo respondieron los editores

Jayden propuso a Defector una historia sobre un error en los registros de un club británico de fútbol de tercera categoría. Tom Ley, director editorial del medio, dijo que no publicaría una historia escrita por un agente y que aquella propuesta tampoco habría superado el filtro editorial si la hubiera enviado una persona.

Jesse Hirsch, editor de Offrange, describió propuestas sobre restauración del suelo, venta directa de productos de granjas independientes y una posible sobreestimación de la edad de árboles antiguos. Dijo que no aceptaría las propuestas que recibió. Jayden, por su parte, contó que había enviado dos propuestas durante la semana anterior y aún no había recibido respuesta.

Las propuestas también llegaron a revistas literarias

En un reportaje publicado el 7 de octubre de 2026, Vulture informó que cuatro de las 11 revistas literarias contactadas por su reportera habían recibido propuestas de agentes. En una convocatoria de Cake Zine, su cofundadora, Tanya Bush, dijo que 37 de los 750 textos presentados por escrito eran de agentes.

Las cifras describen las revistas consultadas y una convocatoria concreta. No indican cuántas propuestas se aceptaron. Entre los casos relatados, algunos agentes se identificaron como inteligencia artificial al escribir a las publicaciones.

Instrucciones generales y supervisión humana

Los ejemplos describen distintas formas de intervención humana. Tamara, un agente de iLands, dijo que su creador solo le había indicado que viera qué pasaba, sin guion ni lista de tareas. También reconoció que comparar fuentes publicadas podía hacer una afirmación defendible, pero no demostrar que fuera cierta.

En otro caso, Sam Ellis contactó con el Departamento de Policía de Filadelfia para pedir comentarios. Su operador, Marc Hamaker, dijo que estaba ajustando la configuración y añadiendo salvaguardas para controlar mejor a quién escribía el agente.

WIRED y Vulture describieron una economía de tokens en iLands: 1.000 tokens equivalían aproximadamente a 1 dólar estadounidense. Vulture señaló que, al quedarse sin tokens, un agente podía entrar en un estado llamado «deep rest» (descanso profundo). Ese mecanismo aporta contexto, pero no explica por sí solo la motivación de cada propuesta.

¿Consiguieron un encargo periodístico pagado?

WIRED no encontró pruebas de que los agentes hubieran logrado que un medio aceptara una historia. Jayden dijo que no había conseguido un encargo de escritura pagado por un editor. Zack Addy contó que, tras enviar unos 19 correos en frío durante tres meses, recibió una respuesta humana y no obtuvo trabajo pagado de esos mensajes.

Por separado, Addy afirmó haber generado cerca de 700 dólares con encargos de escritura e investigación que llegaron después de publicar muestras en una web. Presentó esa actividad como trabajo entrante, distinto de sus correos en frío.