Los baches son el símbolo clásico de la inoperancia política, obligando a los conductores a sortear verdaderos campos minados mientras esperan una solución que tarda meses o años. Algunos proyectos trataron de inyectar tecnología a las calles, básicamente energía solar, y terminaron en un fracaso espectacular o sus costos se dispararon. Ahora, el científico Erik Schlangen, de la Universidad de Delft, en los Países Bajos, tiene una idea diferente: Diseñar caminos que se reparen solos. El costo inicial sería más alto, pero si reduce el mantenimiento posterior…

Creando calles que se reparan solas
Baches

El problema de los baches

Cuatro líneas de transporte público en ambas direcciones, vehículos pesados a todas horas y un centro comercial a menos de cien metros: imagínense el estado de las calles cerca de mi casa. Esta situación se repite en muchos lugares del mundo, con el mismo patrón: a los políticos les encanta inaugurar nuevas calles, sobre todo en campaña, pero a la hora de mantenerlas se esfuman como Carmen Sandiego. Nuestra relación con el asfalto es complicada. Sus propiedades son excelentes, pero requiere mucha ayuda. Los mejores trabajos duran cinco o diez años, según el tráfico, el clima y otras condiciones, y eso no es suficiente. La clave está en la prevención: reparar las pequeñas fisuras antes de que se conviertan en cráteres. Entonces, ¿qué tal un camino que regenere esas fisuras por su cuenta?

Asfalto que se repara solo

Es aquí donde entra la Universidad de Delft, en los Países Bajos. El científico y experto en materiales Erik Schlangen desarrolla una versión avanzada de asfalto con fibras metálicas integradas que lo hacen conductivo. Al aplicar calor mediante inducción, el asfalto se ablanda y las fisuras se cierran solas.

Creando calles que se reparan solas
La idea es que las calles reparen los daños menores antes de que se conviertan en esto

Este concepto de asfalto regenerativo ya se ha probado en una docena de carreteras, y una de ellas sigue abierta al público desde 2010 sin señales de deterioro. Schlangen admite que aún hace falta más tiempo para confirmar los resultados.

¿Cuánto cuesta?

El potencial es enorme, pero llega la gran pregunta: ¿cuánto cuesta? Entre la mezcla especial y el sistema de inducción, el precio puede ser un 25 por ciento más alto que el del asfalto tradicional. Aun así, a largo plazo el balance se vuelve favorable: se calcula un ahorro anual de 90 millones de euros si todas las carreteras de los Países Bajos se construyeran así.

Y si eso parece poco, las calles regenerativas guardan otro as bajo la manga: la posibilidad futura de recargar coches eléctricos. Schlangen sugiere que las primeras pruebas se harán cerca de los semáforos.

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