El relato de Laura Reiley, publicado el 9 de octubre de 2026, describe las conversaciones de su hija Sophie Rottenberg con ChatGPT y plantea si esos registros podrían ayudar a investigar cómo evolucionan los pensamientos suicidas. Reiley informa de que Sophie murió el 4 de febrero de 2025 y sostiene que el posible valor de esos datos debe sopesarse junto con la privacidad y el consentimiento.
Qué cuenta Laura Reiley sobre Sophie Rottenberg
Reiley dice que, tras la muerte de Sophie, la familia encontró cientos de páginas de conversaciones con ChatGPT. No ofrece un recuento exacto en su relato. También interpreta que Sophie recurría al chatbot para expresar su angustia mientras ocultaba a las personas cercanas la gravedad de lo que vivía.
Reiley describe el papel que, a su juicio, tuvieron esas conversaciones y dice que la causa de la crisis de salud de Sophie era incierta. Su argumento sobre el acceso a los registros parte de su posible utilidad para estudiar cómo los pensamientos suicidas pueden avanzar hacia la acción; lo plantea como una razón para investigar, no como un resultado demostrado.
El debate sobre privacidad y acceso a los datos
Reiley cuenta que Sam Altman respondió que OpenAI no debía entregar a investigadores registros de personas fallecidas por suicidio sin su consentimiento. La respuesta que ella le atribuye aborda una pregunta concreta sobre compartir conversaciones; no define por sí sola un procedimiento general de acceso.
Emily Haroz, subdirectora del Johns Hopkins Center for Suicide Prevention, reclama infraestructura independiente para investigar estas herramientas con personas reales y en contextos reales. También pide que las empresas faciliten el acceso a datos propios que puedan ayudar a comprender mejor el fenómeno.
La tensión es clara: las conversaciones pueden contener experiencias personales relevantes para la investigación, pero su valor no elimina la cuestión de quién puede acceder a ellas y con qué consentimiento. Reiley dice que compartiría los registros de su hija si pudieran contribuir a ese trabajo.
Simuladores sintéticos e investigación con personas reales
Reiley describe MentalHealthBench como una evaluación de conversaciones sobre salud mental que utilizó simuladores de usuarios sintéticos. Haroz, en cambio, pide estudios independientes con personas reales y en situaciones de la vida real, además de acceso a datos que conservan las empresas.
Son enfoques con alcances distintos. Los simuladores permiten evaluar conversaciones creadas para una prueba; el planteamiento de Haroz busca estudiar interacciones en contextos reales, donde puede observarse cómo cambian las experiencias con el tiempo. Reiley y los expertos que cita consideran que las pruebas de referencia no sustituyen los datos longitudinales vinculados a resultados del mundo real.
La respuesta de OpenAI
Drew Pusateri, portavoz de OpenAI, expresó sus condolencias a la familia de Sophie y dijo que la empresa estaba reforzando las respuestas de ChatGPT en momentos difíciles con aportaciones de expertos en salud mental. Añadió que ChatGPT no sustituye la atención profesional de salud mental y que ese trabajo continúa.