Mad Max: Fury Road fue «la» película de 2015. Se llevó seis premios Oscar, aunque la academia le negó el de mejor película. Mientras la red debatía sobre Tom Hardy como Max Rockatansky, sobre los demás personajes y sobre cierto perfil feminista en su historia, había un aspecto que destacaba por encima de todo: los vehículos. Son monstruos apocalípticos, deformes, sucios, oxidados, ultramodificados y terroríficos. El fotógrafo australiano John Platt hizo un trabajo extraordinario al fotografiarlos, y hoy quiero repasar esas imágenes.
Metal oxidado, extremos afilados, tanques y parches que brotan de los costados como tumores, suspensiones alargadas, ruedas gigantescas, armas integradas y adornos grotescos que rinden homenaje a la supremacía de Immortan Joe y sus War Boys. Horribles. Hermosos. Los vehículos de Mad Max son lo más cercano a obras de arte en un mundo muerto de sed y hambre. No son solo poder en sí mismos, sino que ayudan a proyectarlo e imponerlo sobre los demás. Todo se reutiliza, nada se desprecia. El coche de Max es reparado y optimizado en tiempo récord. Los War Boys cuidan sus vehículos con devoción religiosa; los volantes son sus «crucifijos».
Culpa, pérdida, el deseo imposible de volver al pasado, todo eso y más se refleja en los vehículos. Algunas fuentes sugieren que son 50, otras van mucho más arriba. No importa. Hoy nos quedamos con sus curvas, su geometría alterada y la agresividad de sus perfiles. No son coches ni camiones, sino máquinas de guerra en su más pura esencia. El fotógrafo australiano John Platt se encargó de retratar y preservar digitalmente esos vehículos antes de su destrucción. Desde las motos hasta el Big Foot de Rictus, pasando por el War Rig y el Chevrolet Master Coupe 5 de 1934 que conduce Nux. Aquí dejamos una humilde selección. El resto, en su página oficial.
Galería: los vehículos de Mad Max