El 23 de septiembre de 2026, NASA seleccionó PRIMA para avanzar a la Fase B, el siguiente paso de desarrollo de la misión y la primera selección de la clase Probe Explorers. La fase servirá para avanzar el diseño preliminar y desarrollar tecnología; antes de pasar a la Fase C, NASA tendrá que evaluar el proyecto en una revisión de confirmación.

Qué implica la Fase B para PRIMA

La Fase B permite profundizar en el diseño de la misión y en el desarrollo tecnológico. Al terminar, una revisión de confirmación evaluará su rendimiento técnico, programático y de costes. Después, NASA decidirá si PRIMA puede pasar a la Fase C, la etapa de implementación.

Ese paso aún está por delante: la selección para la Fase B no equivale a la decisión de iniciar la Fase C. La misión forma parte del programa Explorers de NASA.

Qué estudiará el observatorio de infrarrojo lejano

PRIMA está diseñado para realizar sondeos sensibles del cielo en infrarrojo lejano, una banda que ampliará la cobertura de observación entre telescopios infrarrojos como James Webb y radiotelescopios.

Sus objetivos científicos incluyen investigar cómo se originan los planetas fuera del Sistema Solar, cómo crecen y evolucionan las galaxias y sus agujeros negros, y cómo se acumularon el polvo cósmico y los elementos pesados a lo largo del tiempo. El infrarrojo lejano permitirá a la misión estudiar esas preguntas mediante emisiones que complementarán las observaciones en otras bandas.

Calendario y presupuesto previstos

NASA tiene como objetivo lanzar PRIMA en 2033 y plantea una misión de cinco años. Si supera la revisión de confirmación, el coste del proyecto tendrá un límite de 1.200 millones de dólares. Esa cifra excluye el lanzamiento y otros costes ajenos al proyecto.

Quién gestionará la misión

El Jet Propulsion Laboratory de NASA gestionará PRIMA. El Goddard Space Flight Center y el Marshall Space Flight Center también participarán. La lista de colaboradores internacionales incluye CNES, ASI, DLR, CSA, KASI/KASA, JAXA y UK Space Agency.