Una prueba práctica publicada el 2 de octubre de 2026 encontró un contraste claro en OpenAI Dots: el agente completó tareas con una web y archivos propios, pero algunas gestiones online se atascaron en comprobaciones de seguridad, opciones que pasó por alto o pasos que requirieron ayuda humana. Son resultados de tareas individuales, no una medida general de su rendimiento.
Cambios en una web y montaje de vídeo
Con acceso al ordenador de la persona que lo evaluaba, Dots actualizó una web personal, publicó los cambios y reunió archivos locales en un vídeo preparado para redes sociales. Para revisar el sitio, la persona le explicó por voz los cambios durante diez minutos y recibió una nueva versión.
El ejemplo muestra el tipo de trabajo que pudo completar en esa prueba: actuar sobre materiales propios y sistemas a los que se le había dado acceso. No convierte esos resultados en una garantía de que otros proyectos salgan igual.
Comprobaciones de seguridad y ayuda manual
Las gestiones online fueron menos fluidas. Durante una instalación de internet, una web pidió mantener pulsado un control de verificación; la persona completó ese paso manualmente. Después, decidió introducir por su cuenta los datos bancarios necesarios para seguir con la compra.
En otra tarea, Dots ofreció un pase de día de 35 dólares para un espacio de coworking, pero no encontró la visita gratuita que se buscaba. También encontró un bucle de seguridad al intentar acceder a una cuenta de IKEA. La página de pedidos de un restaurante bloqueó inicialmente el acceso; más tarde, Dots pidió comida por Uber Eats después de recibir ayuda para iniciar sesión.
Estos casos dejan una diferencia práctica entre preparar o modificar archivos propios y resolver trámites en webs que requieren comprobaciones o datos sensibles: algunas tareas acabaron dependiendo de la intervención de una persona.
Qué dice OpenAI sobre Dots y sus planes
OpenAI anunció Dots el 29 de septiembre de 2026 como un agente persistente de ChatGPT que puede trabajar desde un ordenador y un navegador en la nube, conectarse a aplicaciones y, si el usuario lo permite, acceder a su ordenador. OpenAI dice que el sistema utiliza GPT-6 Astra y que puede conectarse a más de 4.000 aplicaciones mediante complementos.
OpenAI anunció que el primer Dot se incluye en los planes Pro y Business Premium que cumplen los requisitos. También ofreció una beta para espacios de trabajo Enterprise, Edu y Healthcare cuando un administrador la activa. El acceso a Pro se ha descrito como excluido en el Espacio Económico Europeo, que incluye España.
La cifra de 100 dólares al mes mencionada en la prueba corresponde a la suscripción Pro utilizada allí, no a un precio independiente de Dots. En cuanto a los límites, OpenAI afirma que las conversaciones con Dot no cuentan para el uso de ChatGPT, mientras que las tareas que inicia en Codex o ChatGPT Work sí se descuentan de los límites de esos productos.
Qué aportan estas primeras pruebas
Dots combinó resultados concretos en tareas de trabajo con tropiezos en algunos trámites online. Para valorar esa diferencia importa tener en cuenta qué acceso recibió: las tareas con la web y los archivos se hicieron después de conceder permiso para usar el ordenador; otros procesos necesitaron que una persona completara verificaciones o iniciara sesión.
OpenAI advierte que Dots puede cometer errores y recomienda revisar el trabajo con consecuencias importantes. La compañía también describe su función de investigación proactiva como de solo lectura: según OpenAI, esas herramientas no pueden enviar mensajes, modificar el contenido de aplicaciones ni controlar un navegador o un ordenador.