El WiFi atraviesa una etapa de uso masivo gracias a la necesaria comunicación que tiene que existir entre móviles, portátiles y ordenadores dentro de una red hogareña. Ahora, a juzgar por la propia tecnología, sus cualidades podrían verse superadas por las demandas de los dispositivos de futuro, donde la electrónica de consumo peleará con vehículos y electrodomésticos por captar un poco más de señal para usar internet. Con este horizonte, un consorcio europeo está trabajando en el Proyecto OMEGA, una tecnología basada en LED para conectar un hogar con más velocidad y remplazar al WiFi.

Proyecto OMEGA: ¿El remplazo del WiFi?
Proyecto OMEGA: ¿El remplazo del WiFi?

Qué es el Proyecto OMEGA

Recientemente se ha puesto en marcha un proyecto que une a investigadores de compañías, universidades y otros institutos privados y estatales de países como Austria, Alemania, Francia, Eslovenia, Grecia y Reino Unido. Con un presupuesto total de 19,13 millones de euros, se ha dado el puntapié inicial a una revolución de la banda ancha, que se presenta formalmente como el Proyecto OMEGA (HOME Gigabit Access). Entre sus fines, el proyecto planea desarrollar una infraestructura que pueda proveer de banda ancha a varios ordenadores a la vez en un mismo hogar o recinto laboral, sin pérdidas de calidad y con comodidad para conectar tanto teléfonos como televisores, ordenadores, vehículos y electrodomésticos, todos ellos elementos del hogar que cada vez requieren más conexión a internet para poder mostrar todas sus cualidades agregadas.

Una red de datos por luz infrarroja

El problema, como comentamos en el primer párrafo, es el WiFi, que no es lo suficientemente potente para cubrir las demandas de conectividad que los usuarios necesitarán cuando tengan que conectar varios dispositivos y mantenerlos con una conexión constante y estable. El modelo propuesto por el Proyecto OMEGA se basa principalmente en la luz infrarroja, un método que ya lleva años usándose, por ejemplo, en el control remoto de tu televisor. La velocidad de transmisión varía, pero los investigadores fueron capaces de transmitir datos a velocidades de hasta 280 Mbps a través de una distancia de 10 metros. Los datos se transfieren en dos direcciones entre varios dispositivos, creando así una red por infrarrojos. En una primicia mundial, el equipo del proyecto ha enviado datos mediante iluminación LED de techo: “Esto significa que hemos transmitido cuatro vídeos de alta definición a cuatro portátiles diferentes al mismo tiempo”.

“Con la ayuda de un componente especial, el modulador, podemos encender y apagar los LED a gran velocidad y transferir la información como unos y ceros. La modulación de la luz es imperceptible al ojo humano. Un fotodiodo sencillo en el portáti

Limitaciones y próximos pasos

Con esta tecnología infrarroja, especialmente pensada para internet, la conectividad de los dispositivos podría aumentar notablemente, aunque habría que ver cómo va a funcionar y qué se puede hacer ante una obstrucción temporal entre el haz de luz invisible y el receptor de la señal. Para resolverlo, los investigadores propusieron mejorar la estructura mediante el uso de señales de radio, lo que mejorará las velocidades de ancho de banda. Finalmente, los investigadores ya patentaron el estándar IEEE P1905.1, con el que todos los futuros equipos tendrán que ir preparándose para que en el futuro olviden el WiFi y se conecten por OMEGA, o por VLC (Visible Light Communication).

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