El estudio revisado por pares publicado el 12 de enero de 2026 describe una onda de choque de proa alrededor de RXJ0528+2838, una enana blanca magnética en un sistema binario sin disco de acreción observado. Los cálculos indican que la estructura necesita una fuente persistente cuya luminosidad supera significativamente la asociada a la acreción del sistema; esa fuente sigue sin identificarse.
La onda de choque de RXJ0528+2838
Una onda de choque de proa es un arco curvo de material que se forma cuando un objeto se desplaza a través del gas que lo rodea. Su forma recuerda a la ola que se acumula delante de un barco en movimiento.
Las primeras imágenes del Isaac Newton Telescope revelaron la estructura. Después, MUSE, instalado en el Very Large Telescope (VLT) del Observatorio Europeo Austral (ESO), permitió cartografiarla y vincularla al sistema binario. RXJ0528+2838 se encuentra a unos 730 años luz de la Tierra y tiene una estrella compañera similar al Sol. Su campo magnético se estima en torno a 42–45 megagauss (MG).
Por qué no encajan las explicaciones habituales
La onda de choque no encaja con una explosión termonuclear anterior en la enana blanca ni con el viento de la estrella compañera como explicación de su origen. Tampoco se observa el disco de acreción que caracteriza a otros sistemas de este tipo.
El análisis energético exige que una fuente persistente aporte una luminosidad superior a la asociada a la acreción. La forma y el tamaño de la estructura apuntan a que la actividad se ha mantenido durante al menos 1.000 años; es una duración inferida a partir de la onda, no un periodo observado directamente.
Dos estimaciones de duración
ESO calcula, por separado, que el campo magnético actual de la enana blanca podría sostener una onda de choque durante unos pocos cientos de años. Esa estimación no cubre los al menos 1.000 años que sugiere la estructura. La actividad magnética es una posible conexión, pero el mecanismo que aporta la energía persistente sigue sin identificarse.