Reuters informó el 22 de octubre de 2026 de que Taiwan Semiconductor Manufacturing Company (TSMC) había consultado a proveedores sobre motores sin tierras raras para equipos de automatización fabril. Dos de las fuentes citadas describieron las conversaciones como iniciales; el informe no señaló un despliegue amplio.

Motores para automatizar las fábricas

La consulta se refería a los motores que mueven componentes de equipos de automatización fabril. No abarcaba los materiales de las obleas ni la composición de los chips que TSMC fabrica para sus clientes.

Reuters atribuyó la iniciativa a la preocupación por posibles interrupciones de suministro relacionadas con los controles de exportación de China. En 2025, China sometió a licencias la exportación de ciertos materiales de tierras raras, imanes y tecnologías de procesamiento. La preocupación descrita era preventiva: las fuentes relacionaron la consulta con posibles interrupciones, no con un corte de suministro en curso. TSMC declinó hacer comentarios a Reuters.

Un motor que no necesita tierras raras evitaría depender de esos materiales en ese componente. Buscar otro proveedor del mismo material mantendría esa dependencia; cambiar el diseño del motor podría eliminarla si se encontrara una alternativa adecuada para el equipo.

Alternativas generales y sus compromisos

Entre las opciones generales para prescindir de imanes de tierras raras figuran los motores de inducción, los de reluctancia conmutada y los que utilizan imanes de ferrita. Tom’s Hardware señala que estos enfoques pueden diferir en eficiencia, tamaño, densidad de potencia, precisión y requisitos de control. Son alternativas técnicas generales, no una selección atribuida a TSMC.

En equipos de fábrica, la elección del motor afecta al espacio que ocupa y a cómo mueve y controla las piezas. Por eso, evitar un material concreto no basta por sí solo: la alternativa también tendría que satisfacer las necesidades del equipo donde se instale.

El proyecto de Taiwán es independiente

El Industrial Technology Research Institute (ITRI) y el Departamento de Tecnología Industrial de Taiwán preparaban una iniciativa aparte sobre tierras raras. La propuesta contemplaba desarrollar una línea piloto en un plazo de tres años, con el objetivo potencial de cubrir alrededor del 50 % de la demanda interna taiwanesa. Es un plan separado de la consulta de TSMC sobre motores para equipos de fábrica.