El 10 de septiembre de 2026, Uber, WeRide y AVOMO anunciaron que la Dirección General de Tráfico (DGT) había concedido el primer permiso nacional de España para vehículos autónomos de pasajeros de nivel 4 en vías públicas. La autorización permite iniciar en Madrid la cartografía, la validación de rutas, la preparación del despliegue y las pruebas de preparación operativa. No es todavía el salto a un servicio comercial de robotaxis sin restricciones: las empresas prevén comenzar la operación comercial en España a finales de 2026, siempre que completen la preparación y los hitos operativos y regulatorios pendientes.

Qué autoriza el permiso en Madrid

Uber, WeRide y AVOMO obtienen permiso para probar robotaxis en Madrid

La primera fase está planteada alrededor de 20 vehículos WeRide GXR en zonas de alta demanda de la Comunidad de Madrid. Durante esta etapa, cada vehículo contará con la supervisión de un especialista en su interior.

El marco regulatorio es el ES-AV, y el permiso se centra en preparar el servicio para las condiciones concretas en las que vaya a operar: levantar mapas, comprobar recorridos y poner a punto los procesos de despliegue. El nivel 4 significa que el vehículo puede asumir la tarea de conducción dentro de un dominio operativo definido y bajo las condiciones autorizadas; no equivale a conducir de forma autónoma en cualquier carretera, entorno o circunstancia.

El primer despliegue seguirá teniendo supervisión humana

La presencia de un especialista a bordo marca la diferencia entre la autonomía técnica del vehículo y la imagen de un coche completamente sin supervisión humana. WeRide suministra los vehículos GXR y su tecnología de conducción autónoma; Uber aporta la plataforma de movilidad y la infraestructura operativa; AVOMO se ocupa de la operación de la flota autónoma dentro de Moove Cars Group.

Por eso, el anuncio describe una fase de preparación y pruebas supervisadas, no una red abierta de vehículos que pueda circular sin límites por Madrid. La operación comercial que las empresas esperan para finales de 2026 depende de que el despliegue avance junto con los hitos operativos y regulatorios previstos.

Cómo podría pedir un pasajero un viaje autónomo

Así funcionará el flujo de un viaje autónomo: selección en la aplicación de Uber, desbloqueo con el móvil y conducción autónoma en una prueba realizada en Abu Dabi.

Una demostración realizada en Abu Dabi mostró un flujo sencillo dentro de la aplicación de Uber: el usuario selecciona la categoría «Autonomous», solicita el viaje y desbloquea el vehículo con el teléfono. En el interior, el vehículo circula de forma autónoma mientras el pasajero ocupa su asiento.

Ese recorrido ayuda a visualizar la experiencia de usuario que acompaña a un robotaxi: elegir el servicio desde la aplicación, acceder al vehículo y dejar que el sistema se encargue de la conducción. La fase madrileña, sin embargo, comienza con cartografía, validación de rutas y preparación operativa antes de que llegue el servicio comercial.

Madrid es una pieza de una alianza más amplia

La compañía sitúa Madrid como la cuarta ciudad de su alianza estratégica con WeRide, que contempla 15 ciudades y una meta de decenas de miles de vehículos autónomos para 2030. Esa cifra pertenece a un plan de expansión, no a una flota ya desplegada.

El proyecto madrileño concentra, por ahora, una escala mucho más concreta: 20 WeRide GXR para la fase inicial, con supervisión en el vehículo y trabajo previo de rutas y operación. La combinación permite a cada socio asumir una función distinta: WeRide desarrolla la tecnología autónoma, Uber conecta el servicio con su plataforma y AVOMO gestiona la operación de la flota.

La fecha clave es finales de 2026

El permiso anunciado el 10 de septiembre abre la etapa de preparación y pruebas en Madrid. Uber, WeRide y AVOMO sitúan la operación comercial en España para finales de 2026, pero la presentan como un objetivo condicionado a la preparación del despliegue y a nuevos hitos operativos y regulatorios. Hasta entonces, lo que empieza en Madrid es el trabajo necesario para convertir una autorización de nivel 4 en un servicio de movilidad que pueda recibir pasajeros.