La señal del Sol 80 que registró Viking 2 en 1976 es el candidato sísmico más claro de los dos analizados en un estudio publicado el 30 de septiembre de 2026, pero su origen no quedó determinado. El trabajo reconstruyó cómo se registraban los datos de Viking y los comparó con observaciones de InSight procesadas en un formato equivalente. El estudio de AGU Advances también mantiene abiertas explicaciones distintas: desde actividad sísmica hasta el impacto de un meteorito.

Qué se sabe de la señal del Sol 80

Viking 2 registró la señal alrededor de las 03:00, hora local marciana. Su amplitud máxima fue de unos 30 niveles digitales, frente a un ruido nocturno de fondo estimado en unos 10. La lectura más cercana del viento fue de aproximadamente 2,6 m/s, tomada 20 minutos antes de la señal.

Ese dato describe las condiciones previas, no el viento en el momento de la señal. Por eso, la medición por sí sola no determina si el viento influyó. El registro del Sol 53 ofrece un contraste: ocurrió hacia las 13:30, con un viento registrado de 4,9 m/s, y su amplitud, de unos 20 a 25 niveles digitales, estuvo más cerca del ruido de fondo.

Cómo se reconstruyeron los registros de Viking

Flujo que conecta los registros comprimidos de Viking 2 con su reconstrucción, la interpretación de Sol 80 y tres posibles explicaciones.

El sismómetro de Viking estaba instalado en la cubierta del módulo de aterrizaje. En lugar de transmitir formas de onda sísmicas completas, el sistema enviaba datos comprimidos de amplitud y cruces por cero, aproximadamente una vez por segundo. Además, el instrumento tenía su máxima sensibilidad cerca de 3 Hz y era menos sensible a frecuencias más bajas.

Para reevaluar las señales, el estudio reconstruyó ese proceso y simuló cómo se verían registros de InSight, la misión que operó en Marte entre 2018 y 2022, al pasarlos por el formato de Viking. Así pudo comparar las señales con un método adaptado a las limitaciones del instrumento antiguo.

Por qué Sol 80 admite varias interpretaciones

La ubicación y el tipo de posible suceso dependen de cómo se interprete la primera llegada de la señal. Si se trata de una onda P directa, el origen podría coincidir con la amplia región de las llanuras del norte asociada a los sismos estacionales observados por InSight. Si esa primera llegada corresponde a una fase convertida en la corteza, la señal podría proceder de un terremoto tectónico distante. El estudio también considera posible el impacto de un meteorito.

Para la hipótesis tectónica distante, el trabajo calcula magnitudes condicionadas a distintas lecturas de la señal: entre MW 4,6 y 4,8 con el componente X, o entre MW 4,9 y 5,1 con el componente Z. Son estimaciones que dependen de esa interpretación, no magnitudes establecidas para un terremoto identificado.

Qué concluyó un estudio anterior

Un artículo de 2023 de Andrew R. Lazarewicz concluyó que tanto Sol 53 como Sol 80 eran terremotos marcianos. (El estudio publicado en Journal of Geophysical Research: Planets). El trabajo de 2026 presenta ambas señales como candidatas y destaca Sol 80 como el caso sísmico más claro, sin determinar su origen.