Anthropic presentó confidencialmente un borrador del Formulario S-1 ante la SEC el 1 de junio de 2026 y ahora Nvidia estaría negociando una inversión de hasta 10.000 millones de dólares como participante principal en su posible OPI. La operación seguiría en conversaciones preliminares y podría cambiar, pero introduce una cuestión relevante para el mercado: el fabricante de chips podría convertirse en accionista de una empresa cuya expansión también alimenta la demanda de sus propios procesadores.

Nvidia estaría considerando entrar en la OPI de Anthropic

La inversión de hasta 10.000 millones de dólares estaría vinculada a la posible salida a bolsa de Anthropic, no a una ronda privada ya cerrada. En ese escenario, Nvidia compraría acciones dentro de la oferta y obtendría exposición al valor futuro de Anthropic.

La compañía de chips ya ocupa un lugar importante en la infraestructura utilizada para entrenar y operar modelos de inteligencia artificial. Anthropic, por su parte, está ampliando sus relaciones con distintos proveedores de computación y desarrollando capacidades propias de chips. Si la operación siguiera adelante, Nvidia combinaría su papel de proveedor con el de posible accionista de un cliente de gran escala.

Ese vínculo no convierte automáticamente la demanda de Anthropic en artificial ni demuestra que la inversión vaya a materializarse. Sí plantea una pregunta financiera concreta: cuánto del crecimiento futuro de la infraestructura de IA procede de clientes finales y cuánto puede quedar reforzado por acuerdos estratégicos entre las empresas que suministran capital, chips y capacidad de computación.

El paso formal que Anthropic ya ha dado

Un Formulario S-1 es el documento de registro que una empresa prepara para una oferta pública inicial en Estados Unidos. Anthropic presentó confidencialmente un borrador ante la U.S. Securities and Exchange Commission el 1 de junio de 2026.

Ese trámite abre una vía formal hacia una posible OPI. La bolsa prevista para la operación sería Nasdaq, según informaciones publicadas el 14 de septiembre, y también se ha manejado octubre de 2026 como posible ventana. Anthropic no ha convertido esas expectativas en un calendario público de cotización.

Por eso, la situación actual tiene dos capas distintas: el trámite confidencial del S-1 es un paso corporativo concreto, mientras que el precio, el número de acciones, el ticker, la valoración de la oferta y la fecha de debut siguen formando parte de la posible operación.

La última valoración privada de referencia

El punto de comparación más sólido es la ronda Serie H anunciada por Anthropic el 28 de mayo de 2026. La operación recaudó 65.000 millones de dólares y situó la valoración post-money de la empresa en 965.000 millones de dólares.

«Post-money» significa que la valoración se calcula después de incorporar el dinero de la ronda. No equivale al precio de una acción en una futura OPI: para calcular ese precio también hacen falta el número de acciones, la estructura de capital y el rango que se fije para la oferta.

La cifra de 2 billones de dólares que circula alrededor de la posible salida a bolsa sería una expectativa de inversores, no una valoración definitiva de Anthropic. La posible oferta también podría alcanzar los 100.000 millones de dólares, pero ambos importes pertenecen todavía a las previsiones sobre la operación.

Las cifras de ingresos miden cosas diferentes

El crecimiento que sostiene esas expectativas combina varios indicadores. No son cifras intercambiables:

  • En mayo de 2026, Anthropic comunicó ingresos a ritmo anualizado de más de 47.000 millones de dólares. Un run rate extrapola el ritmo de un periodo y no equivale a ingresos anuales auditados.
  • Los ingresos trimestrales preliminares del segundo trimestre de 2026 superaron los 11.500 millones de dólares.
  • A finales de julio de 2026, el ritmo de ingresos anualizado habría superado los 65.000 millones de dólares.
  • Una proyección interna situó los ingresos de 2028 aproximadamente entre 190.000 y 200.000 millones de dólares. Es una previsión futura cuyos supuestos no se han detallado públicamente.

La diferencia importa. Un ritmo anualizado refleja una extrapolación del negocio en un momento concreto; una cifra trimestral recoge un periodo limitado; y una previsión para 2028 depende de hipótesis sobre crecimiento, precios, uso y costes. Mezclarlas como si fueran ingresos realizados produciría una imagen engañosamente precisa del negocio.

Por qué la doble posición de Nvidia importa

Si Nvidia comprara acciones de Anthropic en la OPI, podría beneficiarse de dos formas distintas. La primera sería financiera: una subida de la valoración de Anthropic aumentaría el valor de su participación. La segunda sería estratégica: una Anthropic en expansión podría seguir necesitando grandes cantidades de procesadores y capacidad de computación.

La relación también puede complicar la lectura de la demanda. Anthropic habría asumido un compromiso de 30.000 millones de dólares en capacidad de Microsoft Azure equipada con tecnología de Nvidia, dentro de una relación de infraestructura descrita previamente entre ambas compañías. Una inversión accionarial y un compromiso de compra de capacidad son operaciones diferentes, pero juntas muestran cómo el dinero y la demanda pueden circular dentro del mismo ecosistema.

La cuestión no es que esa dinámica invalide los ingresos de Anthropic. El punto es más estrecho: los inversores tendrían que separar el uso que genera negocio para Anthropic de la capacidad contratada o financiada mediante alianzas estratégicas. Esa distinción será especialmente importante si la empresa presenta una OPI con una valoración cercana a 2 billones de dólares.

El crecimiento convive con una tensión sobre la velocidad de la IA

Dario Amodei, cofundador y director ejecutivo de Anthropic, ha defendido públicamente ralentizar el desarrollo de la inteligencia artificial de frontera. Al mismo tiempo, la empresa avanza hacia una posible operación bursátil y mantiene previsiones de crecimiento muy ambiciosas.

Ambas posiciones pueden coexistir, pero dibujan una tensión clara: pedir más control sobre la tecnología no equivale a abandonar la inversión en modelos, centros de datos o capacidad de computación. La presión regulatoria y los costes de seguridad podrían elevar las barreras de entrada y favorecer a los laboratorios con más recursos, entre ellos Anthropic y OpenAI.

Para Nvidia, el interés económico está precisamente en esa escala. Cuanto más costoso sea entrenar y operar modelos avanzados, mayor puede ser la demanda de procesadores y sistemas especializados. Pero también aumenta la importancia de saber cuánto de ese crecimiento se convierte en ingresos sostenibles después de descontar infraestructura, personal y otros costes.

Qué cambiaría con una OPI pública

Una OPI pública obligaría a Anthropic a presentar información más detallada sobre sus estados financieros, riesgos, estructura de propiedad y gobierno corporativo. Un S-1 público también mostraría el rango de precios, el número de acciones y las condiciones concretas de la oferta.

Esos datos permitirían comparar la valoración privada de 965.000 millones de dólares con el precio que el mercado estuviera dispuesto a asignar a la empresa en la operación. También ayudarían a medir el peso de compromisos de infraestructura como el de Microsoft Azure y a valorar con más precisión la relación entre el crecimiento de Anthropic y la demanda de tecnología de Nvidia.

Por ahora, Nvidia estaría negociando una inversión de hasta 10.000 millones de dólares en una posible OPI de Anthropic, mientras la empresa de inteligencia artificial ya ha dado el paso formal de presentar confidencialmente su borrador de S-1 ante la SEC.