En los años 80, Nintendo centró su estrategia en Estados Unidos en presentar la NES no como una consola cualquiera, sino como una plataforma de entretenimiento. Por eso, el famoso accesorio Zapper formó parte del paquete, aunque su diseño original ya llevaba más de un año en el mercado, acompañando a la Famicom japonesa. Su historia es muy interesante, pero ¿cómo funciona exactamente? Hoy lo vamos a descubrir.
Un rápido repaso histórico nos recuerda que la NES fue lanzada en Japón el 15 de julio de 1983 (bajo su nombre original Family Computer o Famicom), y el 18 de octubre de 1985 en Estados Unidos. Ambas variantes estuvieron acompañadas por una gran cantidad de accesorios, incluyendo al famoso Zapper. La edición de Famicom tenía la apariencia externa de un arma real (probablemente debido a su relación con el juego Wild Gunman), pero en occidente adoptó la forma de un arma láser futurista.
Los clones de Famicom que recorrieron el mundo no tardaron mucho en recibir sus equivalentes al Zapper, algunos de ellos como rifles enteros conectados a la consola. Más allá de las diferencias, hay una pregunta que es válida para todos los casos...
¿Cómo funcionaba el Zapper de NES?
La respuesta llega una vez más con la ayuda del 8-Bit Guy en YouTube. Su vídeo no solo explora el interior del Zapper, sino que también comparte detalles específicos sobre los lápices ópticos. Ambos dispositivos comparten la misma raíz en su funcionamiento, es decir, registrar luz en la pantalla, pero las similitudes terminan ahí.
Mientras que el lápiz óptico, y por extensión el sistema, depende del momento en que el haz de electrones pasa por debajo de su punta, el Zapper posee un fotosensor en su interior cuyo único rol es detectar un cuadro blanco sobre un fondo negro cuando presionamos el gatillo. Si te has preguntado por qué el perro es inmune a los disparos en el Duck Hunt cuando se ríe, ahí lo tienes: no había un cuadro blanco para él, cosa que sí sucedía con los patos.
¿Por qué el Zapper no ganó popularidad con el paso del tiempo? La primera razón no es otra más que la mecánica repetitiva de cada juego. Regresando a nuestro ejemplo del Duck Hunt, cazar patos en la pantalla es entretenido, pero no por mucho. La segunda es que no hubo tantos juegos compatibles como se cree. Si la memoria no me falla, los títulos con licencia Nintendo fueron apenas dieciséis.
Un número muy bajo si consideramos que la NES estuvo diez años en el mercado (veinte en tierra nipona). Aún así, si todavía tienes una NES con su Zapper, son dos joyas muy apreciadas en cualquier colección retro.