En el PIC Summit celebrado en Eindhoven el 3 de noviembre de 2026, varios participantes defendieron que Europa debe acelerar el paso de las líneas piloto a la producción industrial de chips. El debate giró en torno a esa etapa intermedia: una línea piloto permite avanzar antes de construir y ampliar la fabricación a escala. Un ejemplo concreto es PIXEurope, cuya línea piloto fotónica empezó a construirse en Eindhoven en marzo.

El salto entre una línea piloto y la producción

Los circuitos fotónicos integrados son chips que transmiten datos mediante luz en lugar de señales eléctricas. En el PIC Summit, Peter Wennink, antiguo consejero delegado de ASML, y Lars Reger, director tecnológico de NXP, plantearon la dificultad de llevar proyectos de este tipo más allá de las pruebas y las líneas piloto. Werner Steinhögl, responsable del área de microelectrónica y fotónica industrial de la Comisión Europea, describió una fase intermedia entre alcanzar madurez tecnológica en una línea piloto y construir una fábrica, según informó I+O.

Reger ilustró la escala a la que aspira la industria con un lema interno de NXP: la «fiesta» empieza cuando se venden 500 millones de unidades de un mismo chip. Esa cifra expresa el umbral que él atribuyó a la empresa, no un objetivo general para todos los fabricantes.

PIXEurope pone una línea piloto en construcción

El 9 de marzo de 2026, la Representación Permanente de los Países Bajos ante la Unión Europea anunció que había comenzado la construcción de la línea piloto de producción de chips fotónicos de PIXEurope en High Tech Campus Eindhoven. La representación indicó que los Países Bajos invertían 172 millones de euros en el proyecto.

El hito corresponde a una línea piloto: una etapa para desarrollar y probar la producción antes de dar el salto a una fábrica de mayor escala. Por eso, la construcción de PIXEurope ofrece un avance concreto dentro del debate sobre escalado, mientras que las intervenciones del Summit se centraron en cómo llevar esos proyectos a la fabricación industrial.

Permisos, electricidad y demanda

I+O informó de que Peter Wennink citó una gigafactoría de inteligencia artificial prevista en Rotterdam como ejemplo de obstáculos para desarrollar infraestructura industrial. Según ese relato, el proyecto tenía un emplazamiento en la zona portuaria y contemplaba energía eólica del mar del Norte, limitada por la capacidad de la red eléctrica. Wennink también dijo que un cliente se había comprometido con un tercio de la capacidad prevista y que el proyecto estaba frenado por los permisos en el momento de sus declaraciones.

Los plazos de autorización que se debatieron eran propuestas distintas. I+O atribuyó a la Comisión Europea una propuesta de un máximo de 12 meses para los permisos de nuevas fábricas de chips; Bart Groothuis, miembro del Parlamento Europeo, defendió un objetivo de seis meses.