To Vima informó el 4 de noviembre de 2026 de que Roberta Metsola pidió a los eurodiputados no depender en exceso de la inteligencia artificial para redactar enmiendas ni investigar cuestiones jurídicas. Según el medio, la presidenta del Parlamento Europeo sostuvo que la IA no sustituye el debate entre colegas ni el juicio humano ante decisiones difíciles.
Qué proponían las directrices del Parlamento
Alessandro Chiocchetti, secretario general del Parlamento Europeo, describió tres principios para unas directrices que la administración preparaba: hacer visible cuándo se usa IA, no introducir información sensible en herramientas públicas y revisar el contenido asistido por IA antes de enviarlo. To Vima situó en abril de 2024 las pautas internas para que el personal identificara el trabajo elaborado con ayuda de IA. Según ese mismo reportaje, entonces los eurodiputados no tenían que declarar su uso en enmiendas, preguntas parlamentarias ni discursos.
To Vima informó también de que el Parlamento desarrollaba una herramienta interna de IA, alojada en su propia infraestructura, para tareas sensibles.
Los errores que alimentaron la cautela
Según To Vima, responsables parlamentarios expresaron preocupación por enmiendas redactadas con IA que citaban leyes inexistentes. El medio atribuyó a Chiocchetti el relato de un caso en que abogados del Parlamento tardaron dos días en refutar una respuesta jurídica incorrecta generada por IA para un eurodiputado.
La iniciativa de la Comisión Europea es distinta
En una información publicada el 5 de noviembre, upday describió sistemas digitales de la Comisión Europea para localizar similitudes, posibles solapamientos, incoherencias y duplicaciones entre actos jurídicos de la UE; atribuyó esos detalles a POLITICO. La iniciativa se centraba en analizar relaciones entre normas. La propuesta del Parlamento, en cambio, trataba del uso de IA por los eurodiputados y de una herramienta interna para trabajos sensibles.