En una expedición a las Islas de Nueva Siberia, el geólogo y explorador Eduard von Toll creyó divisar al norte de la actual isla Kotelny una tierra extraña y aislada, cargada de leyenda: la Isla Sánnikov. Catorce años después, emprendió una nueva expedición decidido a localizarla. El Ártico se cobró su vida, pero sus notas personales dieron origen a una de las más inusuales «búsquedas del tesoro»: sopa de repollo.

El «tesoro» de von Toll: La sopa enterrada que sobrevivió al Ártico

La expedición del Zaryá

Eduard von Toll debió trabajar durante años para convencer a la Academia de Ciencias de Rusia de que financiara su expedición en busca de la legendaria Isla Sánnikov. A bordo del bergantín Zaryá («Amanecer»), von Toll y su equipo se dirigieron a una de las zonas más extremas del Ártico. La travesía fue brutal desde el principio: problemas de navegación, falta de carbón (el barco se movía a vela y vapor), escorbuto, disputas entre von Toll y el capitán, un médico muerto, inundaciones, perros famélicos y hasta un oso polar furioso. Pero lo peor era el hielo.

El «tesoro» de von Toll: La sopa enterrada que sobrevivió al Ártico
El barón Eduard Gustav Freiherr von Toll (1858-1902)

A pesar de todo, von Toll y sus hombres desarrollaron múltiples tareas científicas: levantaron mapas y analizaron muestras en los laboratorios del Zaryá. El sustento principal de la expedición se basaba en alimentos secos y enlatados, y una parte fue depositada en el permafrost de la península de Taimyr.

El «tesoro» de von Toll: La sopa enterrada que sobrevivió al Ártico
La tripulación del Zaryá
https://old.neoteo.com/la-dieta-del-apocalipsis-una-supergalleta-sobrevivir-al-fuego-nuclear/

El último viaje

Pasaron 19 meses y la Academia envió nuevas órdenes por telegrama: hora de volver a casa. A von Toll solo le quedaba un verano para encontrar su soñada isla, pero el Ártico no siempre coopera y, en mayo de 1902, el Zaryá quedó atrapado en el hielo. Von Toll tomó a su navegante y a dos tripulantes yakutos y se dirigieron más al norte, a la isla Bennett, combinando trineo y kayak.

El «tesoro» de von Toll: La sopa enterrada que sobrevivió al Ártico
El Zaryá, atrapado

La idea era que la isla Bennett sirviera como base para continuar hacia el norte y encontrar Sánnikov. Von Toll y su equipo devoraron en tres meses todo lo que había para masticar en la isla, incluyendo aves, un pequeño grupo de renos y tres osos. En exceso optimistas, decidieron no guardar nada para el invierno, confiando en que el Zaryá vendría a rescatarlos, pero el bergantín pasó largos meses atrapado en el hielo.

En octubre de 1902, el rescate no había llegado y von Toll supo que si no abandonaban la isla, morirían. Regresaron a sus kayaks e intentaron volver al sur, pero jamás se los volvió a ver. Su muerte lo volvió tan legendario como la propia isla Sánnikov, aunque una parte de sus diarios sobrevivió. Su viuda los publicó, alguien los tradujo en 1959, y una nueva generación de exploradores no pudo ignorar un detalle: los alimentos en el permafrost de Taimyr seguían allí.

El inventario era asombroso: 48 latas de sopa de repollo, una caja sellada de hojalata con 6,8 kilogramos de galletas de centeno, otros 6,8 kilogramos de avena, casi 2 kg de azúcar, 4,5 kg de chocolate, un bloque de té y siete platos. La descripción del contenido era increíblemente precisa, pero no así la del lugar elegido por von Toll (cinco metros sobre el nivel del mar, con una cruz de madera).

El «tesoro» de von Toll: La sopa enterrada que sobrevivió al Ártico
La sopa de repollo, intacta

El hallazgo

No fue hasta 1973 que un profesor de matemáticas y entusiasta explorador llamado Dmitry Shparo dio con el «tesoro». Su plan original era organizar el primer viaje al Polo Norte en esquí, pero a las autoridades soviéticas no les agradaba la idea de ver a sus ciudadanos más allá de la Cortina. La solución de Shparo fue «Resolver los misterios de la Península de Taimyr», técnicamente dentro de territorio ruso. Uno de esos misterios era el depósito de von Toll.

El «tesoro» de von Toll: La sopa enterrada que sobrevivió al Ártico
La estrella de la expedición: Sopa de repollo del año 1900

Varios equipos habían intentado localizar los alimentos del explorador, sin éxito. Pero Shparo y su grupo llegaron en helicóptero a la tundra en julio de 1973 y, en cuestión de horas, descubrieron una pila de rocas con un trozo de madera podrida y una placa metálica que decía «Cache Zaryá: 1900». Sopa de repollo, galletas de centeno, todo estaba allí. Y lo más impresionante: su sabor seguía intacto.

El «tesoro» de von Toll: La sopa enterrada que sobrevivió al Ártico
Otra lata será abierta en el año 2050

Las primeras muestras no tardaron en llegar a Moscú. Diferentes agencias interesadas en la conservación de alimentos estudiaron el té, la avena, el chocolate y hasta fósforos. El permafrost había hecho un trabajo extraordinario. Una nueva expedición retiró 34 de las 48 latas de sopa. Tres fueron separadas para abrirse en 1980, 2000 y 2050 respectivamente, mientras que las 14 restantes permanecerán enterradas en el lugar original, junto a contenedores modernos para que futuras generaciones puedan estudiarlos.

Fuente: Atlas Obscura