OpenAI anunció el 8 de octubre de 2026 que había bloqueado un grupo de cuentas de ChatGPT originadas en Irán y las vinculó a Bogus Bylines, una operación de influencia que, según la empresa, recurrió a firmas periodísticas ficticias para colocar artículos en medios digitales. OpenAI identificó siete firmas y casi 100 artículos publicados o sindicados en alrededor de una docena de medios.

NeoTeo ya había contado un caso distinto, de origen ruso, en su artículo sobre la operación Dark Clark. Bogus Bylines es la operación vinculada por OpenAI a las cuentas originadas en Irán.

Siete firmas ficticias y casi 100 artículos

OpenAI identificó las firmas Ervin B. Hoskins, Noah Lamington, Sophia Gonzalez, Michael Harrison, Ericka Feusier, Jenny Williams y Alice Johnson. Sus perfiles se presentaban generalmente como periodistas occidentales, a menudo estadounidenses; la biografía de Noah Lamington decía que vivía en Nueva Zelanda.

Los artículos trataban principalmente sobre la geopolítica del conflicto entre Estados Unidos e Irán. OpenAI situó las publicaciones identificadas entre julio de 2025 y octubre de 2026 y afirmó que su frecuencia aumentó después de que comenzara el conflicto en 2026.

Cómo se utilizó ChatGPT en la operación

Según OpenAI, los operadores pedían a ChatGPT que revisara borradores extensos y propusiera cambios para ajustarlos a los requisitos de presentación de distintos medios. También lo usaban para redactar correos con los que ofrecer los artículos a sus editores.

El uso no se limitaba a esos textos: OpenAI describió lotes de comentarios en inglés y persa. Algunos elogiaban o respaldaban artículos vinculados a la operación; otros abordaban el conflicto y, en menor medida, la política estadounidense. La empresa también dijo que ChatGPT se empleó para pulir informes internos.

Dos evaluaciones distintas en la escala de OpenAI

OpenAI asignó la categoría 4 de su escala IO Breakout a la colocación de artículos y la categoría 2 a los comentarios en redes. La escala tiene seis categorías y las puntuaciones corresponden a las dos actividades observadas: no son mediciones independientes de cuántas personas leyeron los textos ni de si quedaron convencidas.

OpenAI describió la actividad como aparentemente compatible con una campaña de influencia comercial por encargo y dijo que no había identificado al actor responsable.