Tarde o temprano, la señora con la guadaña nos visitará a todos. Mucha gente repite hasta el cansancio que «la vida es corta», y eso nos ha llevado a estudiar de cerca nuestra percepción del tiempo (incluyendo por qué se siente tan raro), pero hay algunos que desean tener cierta precisión adicional sobre cuánto les queda en este mundo. Ahí es cuando aparece ShortLife, un reloj que al tomar valores como fecha de nacimiento, región y expectativa de vida, presenta un «cálculo educado» del tiempo que has vivido, y lo que aún te falta.
The Price of Life, 1987. Esa película (disponible en YouTube) presenta un mundo muy particular en el que todo recién nacido recibe una «cuenta temporal», y su saldo no es otro más que el tiempo de vida. En 2011 apareció In Time, con Justin Timberlake y Amanda Seyfried, a la que muchos vieron como una remake no declarada. Muerte, tiempo, la relación entre ambos y su supuesto valor dominan a ambos proyectos, pero hay algo aún más perturbador: La precisión de saber cuánto le queda de vida a cada uno.
No es un concepto nuevo. Se dice que los cíclopes renunciaron a uno de sus ojos para ver el futuro, y lo único que vieron fue el día de sus muertes. Nosotros no podemos ver el futuro, pero sí hacer cálculos: condición física, tasa de mortalidad, registro de enfermedades previas, ventajas y desventajas de una región, expectativa de vida. Ahora imagina un dispositivo sobre tu escritorio que trata de presentar ese resultado. Bienvenido a ShortLife.
ShortLife: ¿Cuánto te queda por vivir?
ShortLife es una creación del artista conceptual belga Dries Depoorter. Su funcionamiento se limita a informar el porcentaje del tiempo de vida que hemos completado. El cálculo se basa en la expectativa de vida promedio que la Organización Mundial de la Salud reporta para nuestro país, por lo que existe un margen de error inevitable, pero el reloj siempre es programado para una sola persona. Lo único que debe ingresar el usuario manualmente es la fecha y hora actual.
A nivel técnico, ShortLife está compuesto por un microcontrolador ATmega328, un MAX7219, y un LED de cuatro dígitos y siete segmentos. No hay soporte para baterías, por lo que deberá permanecer conectado a una fuente de alimentación vía micro USB (ya sea el adaptador incluido, un powerbank, o algo similar). Los módulos son soldados a mano por el propio Depoorter, y su elemento decorativo principal es un bloque de plástico reciclado en la parte posterior, que imita la apariencia del mármol. A pesar de que el reloj busca reportar cuánto hemos vivido (y por extensión, calcular el resto), su garantía es de solo seis meses.
El potencial de reproducción y hackeo en el ShortLife es enorme, y definitivamente recomendamos seguir la ruta del DIY si deseas crear algo similar, a menos que estés más interesado en el perfil artístico del reloj… que cuesta 165 euros. ¿Colocarías algo así en tu escritorio? Deja un comentario, las crisis existenciales pasan más rápido si son compartidas…
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