La peor parte de los efectos asociados a la radiactividad se conoció después del inicio de la Era Atómica, sin embargo, existieron algunos desarrollos previos que dieron lugar a situaciones muy peligrosas, e incluso a muertes. Varios de esos desarrollos terminaron clasificados bajo la categoría del «curanderismo atómico», con medicinas mágicas y dispositivos extraños basados en propiedades radiactivas que podían curar cualquier cosa en su camino, desde la impotencia sexual hasta la calvicie, pasando por el cansancio crónico, la artritis, el reumatismo, el tabaquismo, y más.

La historia nos enseña que la radiactividad fue descubierta por el físico francés Henri Becquerel a finales del siglo XIX. Muchos otros científicos alrededor del mundo sumaron sus esfuerzos al estudio de este peculiar y complejo proceso… pero no fueron los únicos en demostrar interés. Múltiples industrias recibieron a la radiactividad con brazos abiertos, y no dudaron en promocionar sus «magníficas» propiedades.

A ellas se sumaron hábiles vendedores, charlatanes, maestros de la estafa y el engaño, quienes lograron instalar a la velocidad del rayo nuevos productos bajo la promesa de combatir condiciones y quemar enfermedades con el poder de la radiactividad. Sin embargo, el llamado «curanderismo atómico» fue mucho más allá del clásico «aceite de serpiente». Algunas personas terminaron en el hospital… y otras sufrieron una suerte aún peor. ¿Quieres conocer los horrores radiactivos que se vendían a principios del siglo XX?

Un catálogo de disparates radiactivos

Estos son algunos de los artículos más curiosos que se ofrecían.

Curanderismo atómico: Elementos radiactivos para curarlo todo
Supositorios Vita Radium
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Barra de Radio
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Cargador Iónico Gable
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... sí. Los «hombres débiles» que habían perdido la personalidad, el carisma y el «vigor viril» podían adquirir una caja de Supositorios Vita Radium, y recuperar en el plazo de 15 días toda su potencia sexual.
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El aire era bombeado a través de una muestra de Radio-226, e introducido en el agua por el otro extremo. El líquido combinado con «burbujas de gas radón» servía para el consumo humano, animal, y también vegetal.
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La idea era «optimizar» el agua que bebíamos todos los días con radio, y esta fue una de las tantas variantes disponibles, que iba colocada dentro de las botellas. La FTC no logró intervenir a la compañía, pero se comió crudos a los distribuidores...
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Lamentablemente no quedan muestras físicas, pero el anuncio lo dice todo: ¡Recupera el color original de tu cabello con el «Agua Radiactiva Caradium»! En otra publicidad, la dama tiene 50 años, no 65.
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Los «Laboratorios Zimmer de Los Ángeles» lograron producir entre 5.000 y 10.000 unidades. El radio refinado en su interior lo hace especialmente peligroso, y requiere un manejo especial.
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Proveniente de Japón, la placa NICO Clean con uranio poseía la capacidad de reducir la nicotina y el alquitrán de los cigarrillos en un 17 por ciento. Todo lo que debíamos hacer era acercarla al paquete por 20 minutos.
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La historia detrás de esta pasta se merece un capítulo aparte, pero por ahora puedo decir que la compañía disitribuidora prometía dientes más blancos y encías sanas gracias al torio inyectado.
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Al igual que la barra de radio, el Cono Thomas debía ser sumergido, en un volumen recomendado de 13 o 14 litros de agua por un período de 12 horas. De algún modo, se vendieron por más de 20 años...
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Producto del falso doctor William J. A. Bailey, Radithor era una solución de agua destilada con dos isótopos de radio. El deportista y magnate Eben Byers consumió 1.400 botellas en el plazo de tres años. Perdió su mandíbula, aparecieron agujeros en su cráneo, y finalmente falleció en 1932.
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La parte interior del Revigator estaba recubierta con minerales de uranio y radio. El agua necesitaba descansar durante la noche para «convertirla en radiactiva y mejorar la salud». ¡Seis vasos diarios!
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Un pequeño frasco hecho de baquelita con mineral de uranio en su interior. Un Revigator en miniatura, destinado a potenciar crema facial para las damas de todas las edades.
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En realidad, Tho-Radia representa a toda una línea de productos cosméticos. Cremas para la piel, polvos, lápiz labial, pasta dental y hasta jabón en barra, la verdadera belleza sólo podía ser alcanzada con la combinación de torio y radio que ofrecía Tho-Radia.