Alrededor de 150 personas, entre ellas científicos, abogados y empresarios, mantuvieron una reunión especial en la Escuela Médica de Harvard. El primer detalle es que dicha reunión tuvo un perfil privado, y no hubo miembros de la prensa invitados. El segundo fue que se solicitó a los participantes no hacer ninguna clase de declaración, aún en redes sociales. Y el tercero es que discutieron sobre la continuación del Proyecto Genoma Humano, creando un genoma humano sintético.
La continuación del Proyecto Genoma Humano
El Proyecto Genoma Humano fue declarado «completo» en abril de 2003. Trece años de colaboración internacional y millones de dólares invertidos permitieron a la comunidad científica estudiar y conocer la genética humana como nunca antes. Aunque técnicamente el genoma no se secuenció por completo, los portales oficiales no se actualizan desde hace en más de siete años, y no tenemos dudas de que la tecnología avanzó a pasos agigantados. El Proyecto Genoma Humano es definitivamente uno de los más exitosos en la historia de la ciencia moderna, y si alguien decide hablar sobre una «continuación», hay que considerar los beneficios. Sin embargo, a diferencia del «perfil» que poseía el proyecto original, dicha posibilidad se discutió en privado, a puertas cerradas, sin prensa, y con lo que podría calificarse como un «acuerdo de confidencialidad» entre los participantes.
La polémica del genoma sintético
Por supuesto, hasta los mejores genetistas saben que el famoso Efecto Streisand también alcanza a la ciencia: lo que se quería mantener en secreto ya se ha esparcido por toda la Web. ¿De qué se trata? De la creación de un genoma humano sintético. El primer proyecto se centró en «leer» el genoma, mientras que la nueva iniciativa busca «escribir» uno. Según el profesor George Church de la Escuela Médica de Harvard, todo es un malentendido: el proyecto solo busca «crear células», no limitadas al genoma humano, y mejorar los métodos de síntesis de ADN «en general». Aunque podría ser un caso de «teléfono descompuesto», hay dos detalles que lo contradicen: el nombre original del proyecto era «HGP2: The Human Genome Synthesis Project», y una invitación oficial a la reunión afirmaba que el objetivo principal era «sintetizar un genoma humano completo» en una línea celular en un plazo de diez años.
Para el momento de la reunión, el nombre había cambiado a «HGP-Write: Testing Large Synthetic Genomes in Cells», algo más acorde con las limitaciones actuales de la síntesis de ADN (unos 200 pares de bases como máximo), aunque el tiempo está a favor de la tecnología. Los costos son cada vez menores: un par de bases costaba cuatro dólares en 2003, y hoy apenas tres centavos. Eso sitúa un genoma humano completo en unos 90 millones de dólares, pero en menos de dos décadas podría estar en el orden de los cien mil. ¿Qué se cuestiona? Las puertas cerradas. El secreto. La «sugerencia» de no hablar. Tal vez fue intencional, para generar atención y obtener fondos, o quizá se buscaba evitar que la prensa distorsionara la información, hablando de «humanos sintéticos» o «humanos sin padres» (dos expresiones evitadas en este artículo). Todos queremos que la ciencia avance, y el debate ético es necesario. Pero la sensación es que se dio un paso en falso.