Cada vez que aparece un artículo sobre el «avance» de las inteligencias artificiales, inevitablemente alguien pregunta qué tan cerca estamos de Skynet y de la desaparición de la raza humana. Esta duda no es nueva, y la ciencia ficción la ha explotado hasta el cansancio, pero es mucho más antigua de lo que imaginamos: hace 161 años, en junio, un escritor y criador de ovejas llamado Samuel Butler escribió a un periódico de Christchurch, en Nueva Zelanda, advirtiendo sobre el peligro de la evolución mecánica y llamando directamente a su destrucción absoluta.
La saga Terminator ha sufrido varias mutaciones con los años, pero su esencia sigue siendo la misma: una superinteligencia artificial se vuelve consciente y concluye que la humanidad es una amenaza, hasta el punto de combatirla en cuatro dimensiones. En el caso de The Matrix, sucede lo contrario: los humanos (especialmente quienes están en el poder) vieron que la extraordinaria evolución tecnológica y económica de la nación mecánica «01» escapaba a su control, conjurando así una respuesta nuclear… que convirtió a nuestra especie en baterías Duracell.
Otro ejemplo más alejado en el tiempo se manifiesta a través de Dune. Aunque su trama principal es sobre poder, política, control de recursos y odios entre familias, el universo Dune tiene su Jihad Butleriana, la gran cruzada contra las máquinas pensantes que terminó con una prohibición galáctica (casi equivalente a un mandamiento religioso) y la formación de los Mentats. La expresión «Butleriana» fue ampliada en el universo expandido, pero si intentamos encontrar su origen, la web cree que se trata de un criador de ovejas en Nueva Zelanda, quien llamó a la destrucción total de las máquinas… en aquel entonces.
Samuel Butler: el John Connor del siglo XIX
Todo comenzó con una carta enviada por Butler al editor del periódico Press de Christchurch, Nueva Zelanda, el 13 de junio de aquel año. Titulada «Darwin Entre las Máquinas», la carta toca varios aspectos, comenzando por la miniaturización del reloj, que en la mente del escritor finalmente reemplazaría a los grandes ejemplares y provocaría su extinción. Eso nos lleva a la verdadera denuncia de Butler: que estamos creando a nuestros propios reemplazos, otorgándoles un poder mayor día a día, incluida la capacidad de actuar por su cuenta y autorregularse.
Con el paso del tiempo, la humanidad se descubrirá a sí misma como «la raza inferior», y el hombre será para las máquinas lo que el perro y el caballo han sido para el hombre. Butler indica que las máquinas siguen ganando terreno, con un número cada vez mayor de hombres convertidos en «esclavos» para su atención, e invirtiendo las energías de sus propias vidas en el desarrollo de vida mecánica.
La opinión final de Butler (quien en su momento firmó la carta bajo el seudónimo «Cellarius») se reduce a una declaración total de guerra a muerte contra las máquinas, sin excepciones ni cuartel. Y si no podemos hacer esto, entonces nuestra servidumbre ya ha comenzado: hemos creado una raza de seres que están más allá de nuestra capacidad para destruirlos, y no solo estamos esclavizados a ellos, sino que también nos encontramos absolutamente conformes con ese cautiverio.
¿Quieres saber más sobre Butler? Es el creador de la novela Erewhon, bajo dominio público desde hace varios años.
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Fuente: Ars Technica