La Human Consent Foundation (HCF), otras cinco organizaciones y tres figuras del mundo creativo solicitaron el 30 de octubre de 2026 al Tribunal Federal del Distrito Sur de Nueva York permiso para presentar un escrito amicus curiae propuesto en el litigio consolidado por derechos de autor en el que OpenAI y Microsoft son demandados. La moción plantea si es viable identificar, autorizar y licenciar derechos sobre obras utilizadas para la ingesta, el entrenamiento y la fundamentación de sistemas de IA. El escrito sostiene que las licencias colectivas y las declaraciones de consentimiento legibles por máquinas pueden facilitarlo, y sitúa el debate en el factor de efectos sobre el mercado del fair use estadounidense, o uso legítimo (moción de autorización; escrito propuesto).

Quiénes figuran en el escrito

El encabezado nombra como amici curiae propuestos a seis organizaciones: HCF, Creative Artists Agency, Music Artists Coalition, National Association of Voice Actors, Writer, Inc. y Creators Coalition on Artificial Intelligence. También incluye a Cate Blanchett, Nick Hexum y Steven Soderbergh. En cambio, Appendix A enumera por separado a 25 personas y a la Stan Lee Foundation como entidades de apoyo.

La moción señala que los amici propuestos no toman posición sobre el resultado final de las solicitudes de sentencia sumaria. Su escrito aborda la viabilidad práctica de aclarar derechos y el efecto que los usos de obras protegidas pueden tener en los mercados correspondientes.

Licencias optativas y función de HCF

Los autores del escrito sostienen que los sistemas de licencia colectiva y las declaraciones de derechos legibles por máquinas pueden servir para tramitar autorizaciones a gran escala. Describen un modelo afirmativo y optativo: los titulares pueden aceptar o rechazar el uso de sus obras. Según el escrito, esos mecanismos no suponen una licencia obligatoria ni una regalía por defecto.

HCF dice que desarrolla y mantiene el Human Consent Standard, una especificación para publicar declaraciones de derechos legibles por máquinas, y que opera el Human Consent Registry, donde esas declaraciones pueden consultarse. La fundación también afirma que no licencia obras, no cobra regalías, no gestiona un mercado de licencias y no vende datos.