El videojuego móvil Kuiper quedó inaccesible desde una conexión de Vodafone en Zaragoza durante un bloqueo de IP relacionado con los partidos de LaLiga: el DNS resolvía correctamente su dirección, pero la conexión TCP al servidor de Cloudflare expiraba tras 20 segundos. La ruta alternativa que Borja de la Osa, desarrollador de Kuiper, habilitó mediante un proxy inverso de Hetzner en Alemania respondió con un HTTP 200 en 0,2 segundos.
El caso muestra el problema práctico de bloquear direcciones IP compartidas: la medida puede dejar sin acceso a servicios legítimos que utilizan la misma infraestructura que otros dominios. LaLiga sostiene que sus medidas apuntan a direcciones IP empleadas para acceder ilegalmente a sus contenidos y niega que sean amplias o indiscriminadas; las mediciones de Kuiper documentan, mientras tanto, el impacto sobre este juego concreto.
El caso concreto de Kuiper
Kuiper funciona sobre un Cloudflare Worker cuyo rango observado es 188.114.96.0/22. Entre el 15 de agosto y el 6 de septiembre de 2026, ese rango apareció bloqueado durante 12 días en conexiones de DIGI, MasMóvil, Movistar, Orange y Vodafone.
La incidencia no se comportó como una caída completa del servidor del juego. En la prueba realizada el 5 de septiembre desde Zaragoza, una conexión de Vodafone resolvió el nombre del servicio mediante el operador de red y también mediante 1.1.1.1 y 8.8.8.8. El problema llegó después: el intento de abrir una conexión TCP con 188.114.96.5:443 expiró tras 20 segundos.
Es una diferencia importante. Si el DNS responde, el dispositivo conoce la dirección a la que debe conectarse; el fallo puede producirse después, cuando la red intenta establecer la conexión con esa dirección. En la misma prueba, otra dirección de Cloudflare respondió en 0,03 segundos y el desvío alemán lo hizo en 0,2 segundos.
Por qué una IP compartida puede afectar a un juego legítimo
Una dirección IP no siempre representa a un único sitio web. Las redes de distribución de contenidos, como Cloudflare, agrupan numerosos servicios detrás de rangos compartidos y deciden qué contenido entregar según el dominio solicitado. Es parecido a bloquear la dirección de un edificio entero cuando el objetivo estaba en una sola oficina.
Cuando el bloqueo se aplica a la IP o al rango, la red del operador puede impedir el acceso a todos los servicios que dependan de esa ruta. En el caso documentado, el Worker de Kuiper estaba dentro del rango afectado aunque el juego no fuera el objetivo declarado de la medida.
La escala puede ser mayor que un solo videojuego. OONI analizó mediciones realizadas entre el 1 de enero y el 1 de junio de 2026 y comunicó que más de 500.000 dominios de su conjunto de prueba presentaron efectos en algún momento durante ese periodo. Ese estudio describe una ventana anterior y no mide el incidente concreto de Kuiper de septiembre.
El desvío automático por Alemania
Kuiper espera cinco segundos a que responda el Cloudflare Worker. Si no llega la respuesta, el cliente cambia al VPS CX22 de Hetzner situado en Alemania, que funciona como proxy inverso: reenvía las peticiones hacia el Worker y no almacena los datos del juego.
En la prueba del 5 de septiembre, esa ruta alternativa devolvió HTTP 200 en 0,2 segundos, mientras que la conexión directa desde Vodafone Zaragoza seguía sin completar el acceso después de 20 segundos. El desarrollador indicó que el VPS cuesta 4 € al mes.
| Ruta | Conexión y ubicación | Resultado observado | Función | Coste mensual |
| Directa | Vodafone desde Zaragoza hacia 188.114.96.5:443 | La conexión TCP expiró tras 20 segundos | Acceso principal al Cloudflare Worker | — |
| Proxy inverso | VPS Hetzner CX22 en Alemania | HTTP 200 en 0,2 segundos | Ruta alternativa tras cinco segundos sin respuesta | 4 € |
La solución no cambia el juego ni mueve sus datos a Alemania. Añade un punto intermedio para que la petición no salga directamente desde la conexión española hacia la dirección IP que estaba resultando inaccesible.
Qué dicen Movistar y LaLiga
Movistar respondió a un caso de interrupción señalando que el problema parecía relacionado con bloqueos aplicados en cumplimiento de una resolución judicial vinculada a LaLiga y advirtió de que podían verse afectados rangos de IP compartidos por proveedores como Cloudflare. También indicó que no podía crear excepciones individuales.
LaLiga mantiene otra posición: afirma que sus medidas se dirigen a direcciones IP utilizadas para acceder ilegalmente a sus contenidos y que no constituyen un bloqueo amplio o indiscriminado. Esa es la explicación oficial de la organización. La prueba de Kuiper aporta una observación distinta y concreta: un servicio legítimo alojado en infraestructura compartida dejó de ser accesible desde una conexión española durante el bloqueo.
La diferencia entre ambas afirmaciones está en el plano que describe cada una. LaLiga habla del objetivo de la medida; Kuiper documenta el resultado de una conexión concreta. Confundir intención con efecto es precisamente lo que vuelve tan difícil evaluar este tipo de bloqueos.
Qué significa para los usuarios y desarrolladores
Para un usuario, el síntoma puede parecer una caída del juego, un problema de DNS o un fallo del proveedor. La prueba de Kuiper apunta a otra secuencia: el nombre resolvía, el acceso TCP a una dirección concreta no terminaba y una ruta externa sí alcanzaba el servicio.
Para un desarrollador, el caso ilustra el coste de depender de infraestructura compartida cuando un operador bloquea rangos completos. Kuiper necesitó añadir un proxy inverso y asumir un coste mensual de 4 € para mantener una ruta alternativa durante las interrupciones documentadas. No es una solución universal: funciona porque el juego puede reenviar sus peticiones a través de ese componente.
El episodio también deja una consecuencia más amplia. Las medidas contra la distribución ilegal de partidos pueden afectar a servicios ajenos cuando se aplican en una capa de red compartida. En Kuiper, el bloqueo no se quedó en una dirección abstracta: llegó hasta la conexión de un videojuego que utilizaba ese rango como backend. Ahí está el coste concreto de combatir un problema específico con una herramienta que opera sobre infraestructura compartida.