Los cartuchos «piratas» de NES que atacaban a la consola

Con el objetivo de escapar a la pesadilla del shovelware y garantizar una base mínima de calidad, Nintendo implementó un esquema de licencias particularmente agresivo para su consola NES, respaldado por un chip de protección llamado CIC. Como era de esperarse, algunos desarrolladores se negaron a aceptar los términos del gigante japonés y exploraron diferentes métodos para «saltar» al CIC. Uno de los más extremos utilizaba picos de voltaje para desactivar la protección por pocos segundos, efectivamente atacando a la consola…

Historia larga hecha corta: a principios de los años 80, el mercado de videojuegos en Estados Unidos era el Lejano Oeste. Cualquiera podía lanzar un juego o una consola. La consecuencia fue un mercado saturado, juegos espantosos, cartuchos abandonados en el desierto y el rechazo del público. En octubre de 1985, Nintendo lanza su «Nintendo Entertainment System», rescata al mercado estadounidense de la oscuridad absoluta… y establece una serie de reglas bastante duras.

Una solución electrizante al chip anti-pirata de Nintendo

MattKC hace un breve repaso a esas reglas: pre-aprobación del juego por Nintendo, una compra mínima de 10.000 cartuchos (con Nintendo como único proveedor, obviamente), garantía de exclusividad por 24 meses y un límite máximo de cinco lanzamientos al año. ¿Cómo aplicaba Nintendo esas reglas? Entre otras cosas, con su sistema 10NES y los chips CIC, uno en la consola y otro en cada cartucho. Para las compañías más pequeñas, esas condiciones eran una pesadilla, pero encontraron una forma de escapar, al menos por un rato: bombardear al CIC con picos de voltaje.

El funcionamiento del sistema 10NES/CIC es sencillo: si ambos chips no completan la autenticación, la consola hace reset y lo intenta de nuevo. Si el CIC no está en el cartucho, la consola queda atrapada en un bucle de resets, impidiendo el inicio. Sin embargo, la compañía estadounidense Color Dreams descubrió que al enviar el pulso de voltaje exacto (con acceso directo a través de los pines del cartucho), el CIC podía quedar fuera de combate por unos segundos, tiempo suficiente para que el juego se cargue.

Los cartuchos «piratas» de NES que atacaban a la consola
Color Dreams se convirtió en Wisdom Tree cuando pasó al mercado de juegos cristianos

En algunos cartuchos, el mensaje «Starting Machine Please Wait» servía para enmascarar ese proceso, mientras que en otros, la etiqueta advertía que el usuario debía esperar «hasta 9 flashes en el televisor». La acción de Color Dreams no era ilegal, pero Nintendo no se quedó con los brazos cruzados y amenazó a los distribuidores: si los descubrían vendiendo juegos sin licencia, perderían el acceso a todos los títulos oficiales. Color Dreams terminó vendiendo juegos religiosos en librerías cristianas bajo el nombre Wisdom Tree.