Después de lo que fue el lanzamiento de la GeForce GTX 1080 y la llegada de la Titan X, cualquiera hubiera pensado que Nvidia se tomaría un descanso, pero las últimas novedades demuestran lo contrario. En un intento por unificar sus líneas de desarrollo y reducir los compromisos técnicos entre formatos, el gigante verde de Santa Clara anunció las tarjetas GeForce GTX 1080, 1070 y 1060 para portátiles, cuyas diferencias de rendimiento frente a sus hermanas de escritorio no serán mayores al diez por ciento, cortesía de la nueva arquitectura Pascal y un mayor control sobre las frecuencias.
Jugar en un portátil es más complicado de lo que aparenta. El usuario necesita conformarse con juegos casuales y títulos antiguos, o invertir una fortuna en plataformas con chips gráficos que rinden menos que los de escritorio. Todos coincidimos en que un GPU de alta capacidad debe ceder terreno ante las limitaciones naturales del formato, empezando por el consumo de energía y la refrigeración. Por estas razones hemos visto avances en tarjetas gráficas externas. Gracias a ese «atajo», el usuario accede a lo mejor de ambos mundos: conservar la movilidad del portátil y obtener el poder gráfico que exigen los últimos títulos. Sin embargo, Nvidia tiene una alternativa más «directa»: Lanzar sus GPUs GeForce GTX 1080, 1070 y 1060 para portátiles, casi con el mismo rendimiento que sus equivalentes de escritorio.
Dicho de otro modo, son los mismos chips gráficos sin la clásica «M» que antes destacaba su perfil móvil. Esta «unificación» comenzó con la GeForce GTX 980, que si bien tuvo una variante «M», también llegó al mercado como «GeForce GTX 980 para portátiles», con especificaciones muy parecidas a las del modelo estándar. La serie GeForce GTX 10 expande la misma estrategia con cambios mínimos. El mejor ejemplo está en la GeForce GTX 1070, que posee 1.920 núcleos CUDA en su versión de escritorio, pero la variante móvil eleva la cantidad a 2.048 con una frecuencia reducida. En esencia, Nvidia busca mantener un equilibrio de rendimiento entre los chips de escritorio y los móviles, y propone que la diferencia no sea mayor al diez por ciento.
Estos requerimientos colocan presión extra sobre los OEM, que deberán mantener una frecuencia base mínima y adoptar soluciones de refrigeración más avanzadas. De hecho, la serie GTX 10 en portátiles es la primera en la que Nvidia permitirá overclocking de fábrica. Aún no sabemos cómo lo lograrán (el TDP en la 1080 es de casi 200 vatios), pero el punto es que se podrá hacer. Razer, MSI, Asus y EVGA son los primeros cuatro fabricantes que ofrecerán nuevos modelos con chips Pascal. Nvidia trabaja con sus socios para incorporar soporte G-Sync a 120 Hz en las pantallas, y aunque todavía no abre las puertas a un 4K fluido a 60 FPS, con ajustes mínimos en ciertos juegos la experiencia es más que aceptable. En cuanto a precios, Nvidia confirmó que los modelos con un chip GTX 1060 estarán disponibles a partir de 1.300 dólares.