En la tercera jornada del juicio contractual entre Qualcomm y Arm, las declaraciones situaron en primer plano una propuesta de Qualcomm para acceder a Arm v10: pagar hasta un 5 % por encima de la mejor tarifa que Arm había concedido a otro licenciatario. Arm rechazó la estructura escalonada, que planteaba tarifas distintas para móviles, centros de datos, dispositivos wearables, automoción y computación. En la misma jornada, Rene Haas, consejero delegado de Arm, previó que los chips aportarían dos tercios de los ingresos proyectados de la empresa en 2030.
El juicio comenzó el 5 de octubre de 2026 en Delaware; NeoTeo contó el inicio del proceso. Qualcomm también solicita suspender ciertos pagos de regalías durante un máximo de cinco años, una petición tratada en la cobertura anterior de NeoTeo.
Qué ofreció Qualcomm por el acceso a Arm v10
Las solicitudes de Qualcomm de información sobre la hoja de ruta y el marco técnico de Arm v10 se remontaban a 2020. Lynn Couillard, entonces responsable de la cuenta de Qualcomm en Arm, declaró que había seguido esas peticiones internamente, pero que no recibió una respuesta de Arm que pudiera trasladar a Qualcomm.
La propuesta de Qualcomm contemplaba tarifas diferenciadas por sector y una prima de hasta el 5 % sobre la mejor tarifa de Arm para v10 concedida a otro licenciatario. Arm rechazó esa estructura, según lo expuesto en el juicio.
El antiguo acuerdo y el significado de «deshacer» la ALA
La Architecture License Agreement (ALA), el acuerdo de licencia de arquitectura de 2013, ocupa otro lugar central en la disputa. Qualcomm se apoya en un límite de 1,88 dólares por chip para aquellos con cinco o más núcleos. Arm sostiene que esas condiciones no reflejan el valor de los procesadores actuales, que pueden tener más núcleos y destinarse a mercados como centros de datos, ordenadores y automoción.
Qualcomm señaló comunicaciones internas de Arm sobre la posibilidad de deshacer la ALA como indicio de que la empresa pretendía poner fin al acuerdo. Haas explicó que esa referencia aludía a revisar las tarifas, no a cancelar las licencias de arquitectura.
La estrategia de chips de Arm y su relación con Qualcomm
Haas previó que los chips supondrían dos tercios de los ingresos proyectados de Arm en 2030, una previsión sobre la futura composición del negocio. También describió a Qualcomm y Arm como empresas que dependen mutuamente y dijo que Arm quiere que Qualcomm tenga éxito en ordenadores personales, automoción y centros de datos. En ese contexto, mencionó x86 y RISC-V como arquitecturas competidoras.