En una investigación publicada el 28 de octubre de 2026, The Atlantic informó que un memorando fechado el 11 de octubre advirtió de posibles restricciones de Starlink y que, dos días después, el servicio falló en la zona de guerra. El medio atribuyó a la interrupción drones en tierra y operaciones militares detenidas; dos personas familiarizadas con una misión dijeron que se perdieron drones navales ucranianos en el mar Negro.
Esta nota amplía la cobertura anterior de NeoTeo sobre la acusación de Musk y la recuperación reportada del servicio: se centra en el aviso previo y en los efectos operativos que The Atlantic atribuyó a la interrupción.
El memorando y la interrupción que siguió
Según The Atlantic, Volodymyr Stepanets, fundador de Narodnyi Starlink, redactó el memorando del 11 de octubre. La organización ayuda a las Fuerzas Armadas ucranianas a adquirir y operar Starlink. El documento advertía de posibles restricciones y pedía tener alternativas de comunicación listas y preparar planes de contingencia.
El medio informó que Starlink falló dos días después en la zona de guerra, con drones en tierra y operaciones militares interrumpidas. Dos fuentes familiarizadas con una misión afirmaron que drones navales ucranianos se perdieron en el mar Negro durante ese episodio.
Starlink y Starshield cumplían funciones distintas
The Atlantic describe el uso de Starlink comercial por las fuerzas ucranianas para operar drones, coordinar el mando y control y mantener comunicaciones tácticas. Volodymyr Zelenskyy también relacionó la conectividad con la logística del frente y la defensa contra drones Shahed propulsados por reacción.
Starshield es un servicio distinto de SpaceX, dirigido a clientes militares. Según The Atlantic, Ucrania lo recibía en pequeños lotes por canales oficiales y el Gobierno estadounidense pagaba gran parte del servicio, con mayor control del Pentágono sobre esa configuración. Andrey Liscovich estimó que había más de 250.000 terminales Starlink en la zona de guerra; funcionarios y expertos ucranianos citados por el medio situaron Starshield por debajo del 1 % de los terminales allí.
La analista Michelle Najar, del Tecnológico de Monterrey, aborda en una entrevista de MILENIO las consecuencias geopolíticas de depender de una red satelital privada. Su análisis se centra en la soberanía y el control de las comunicaciones.
El límite de velocidad reportado y la secuencia de octubre
BBC Mundo atribuyó a funcionarios ucranianos un límite de velocidad de 160 km/h. Una fuente del Ministerio de Defensa ucraniano dijo al medio que algunos sistemas de guiado perdían conexión por debajo de la mitad de esa velocidad.
El 23 de octubre de 2026, Volodymyr Zelenskyy dijo que seguían vigentes los límites de velocidad de Starlink y Starshield y que las velocidades aún no se habían restablecido. En su declaración oficial de ese día, describió ese estado. El 24 de octubre afirmó que ambos servicios habían vuelto a las velocidades anteriores a las restricciones y que las pruebas mostraban que funcionaban. También vinculó la conectividad restaurada con la logística del frente y la defensa contra los Shahed. La declaración oficial del 24 de octubre recogió esa actualización.
Las alternativas no igualaban la escala de Starlink
The Atlantic evaluó que las alternativas descritas no ofrecían a corto plazo una escala comparable a la de Starlink. El proyecto ucraniano que cubrió sufrió un revés tras la muerte de su arquitecto, Dmytro Stetsenko, a los 46 años; el medio situó a los esfuerzos europeos a años de alcanzar esa escala.
OneWeb tenía previsto añadir 229 satélites para 2034 y llegar a unos 1.000, frente a los más de 11.000 satélites de Starlink que informó The Atlantic. Además, OneWeb depende de SpaceX para lanzar sus satélites.