Tomar mucho café podría prolongar tu vida

Énfasis en «podría»

Café. Ambrosía de los mortales. Elemento fundamental para empezar el día… o resistir su furia. Durante años, los expertos han publicado textos muy contradictorios en relación a los beneficios del café, pero la tendencia indica que es bueno para nosotros. La pregunta del millón es «¿qué tan bueno?», y eso nos lleva a un reciente estudio compartido en el Annals of Internal Medicine. Sus números sugieren que el café reduce el riesgo de mortalidad asociado a enfermedades digestivas, circulatorias, y cerebrovasculares, sin embargo, la diferencia no sería tan grande que digamos.

Mientras escribo este texto me encuentro procesando la tercera taza de café… o la cuarta. No importa el estado del clima o la estación, el café no puede faltar. La cantidad de reclamos al respecto ha sido impresionante, pero si tomamos a los últimos diez o doce años de evaluaciones especializadas, el café nos hace bien. Uno de los puntos más estudiados es el de la mortalidad. ¿Qué clase de vínculo existe entre el consumo de café y ciertas condiciones potencialmente letales?

Hace bien… pero necesita ayuda

El Annals of Internal Medicine, que está a cargo del Colegio Americano de Médicos, publicó un estudio en el que participó más de medio millón de personas bajo el programa EPIC (European Prospective Investigation into Cancer and Nutrition). Se trata de gente con una edad superior a 35 años, distribuida en diez países del continente europeo, a la que se le pidió informar su consumo de café. El seguimiento duró 16.4 años, y se registraron 41.693 muertes. Al ser comparados con personas que no beben café, el cuartil superior de consumidores demostró una baja en todas las causas de mortalidad. El cociente de riesgo (hazard ratio o «HR») en hombres es de 0.88, y 0.93 en mujeres. En esencia, si el cociente supera a 1, la frecuencia de muertes es mayor. Al quedar por debajo de 1 se habla de una menor incidencia, pero hay un detalle: El intervalo de confianza («CI») nos da un 95 por ciento de probabilidades de que el cociente de riesgo en hombres se ubique entre 0.82 y 0.95, mientras que en el caso de las mujeres oscila entre 0.87 y 0.98. O sea, no está muy lejos de 1 al final.

La gran excepción a favor del café se encuentra en las enfermedades digestivas. El consumo de café sugiere un cociente de 0.41 en hombres (CI 0.32 – 0.54), y 0.60 en mujeres (CI 0.46 – 0.78). En los casos de cáncer de hígado, el cociente entre hombres es de 0.56 (CI 0.41 – 0.77), y si pasamos a las mujeres, hay un menor riesgo de enfermedades circulatorias y cerebrovasculares, pero los expertos detectaron una asociación positiva entre el consumo de café y el cáncer de ovario (HR 1.31, CI 1.07 – 1.61). En resumen, estamos dentro de lo «estadísticamente significativo», aunque existen muchos factores a considerar. No es sólo café: El estilo de vida juega su partida. Consideremos a una persona que consume café cinco veces por semana. ¿Es más saludable si lo prepara en casa, o si hace una caminata de veinte minutos (diez de ida y diez de vuelta) para beber una taza…?

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