El Niño se está fortaleciendo y puede repercutir en los alimentos que compramos en España aunque el fenómeno no provoque una alteración directa del tiempo español. La vía pasa por las cosechas de otros países, las decisiones de exportación, el transporte marítimo y el coste de los piensos. El 10 de septiembre de 2026, NOAA señaló una probabilidad superior al 90% de un episodio muy fuerte durante el otoño y el invierno de 2026-27, pero ese pronóstico todavía no equivale a una subida nacional de los precios en los supermercados.
El riesgo que llega desde fuera
El Niño modifica los patrones de lluvia y temperatura en distintas regiones productoras. Cuando una cosecha se resiente, la presión puede viajar por varios canales: menor oferta, restricciones a la exportación, encarecimiento del transporte o aumento del coste de alimentar al ganado y a la acuicultura. El resultado final depende tanto del clima como de las reservas y de las decisiones políticas.
Un clip explicativo sobre el fenómeno resume esa cadena con dos ejemplos: las amenazas para cosechas como el café, la fruta y el cacao, y las dificultades de navegación que pueden aparecer cuando disminuye el nivel de agua del canal de Panamá. Los desvíos marítimos alargan las rutas y añaden costes antes de que la mercancía llegue a Europa.
El Niño entra en una fase de riesgo elevado
El diagnóstico de NOAA del 10 de septiembre describió un El Niño en fortalecimiento. En agosto, la anomalía de la temperatura superficial del mar superaba los +3,0 °C en el Pacífico ecuatorial oriental, mientras que el índice Niño 3.4 se situaba en +1,8 °C.
La previsión asignaba además un 75% de probabilidad a que entre octubre y diciembre de 2026 se alcanzara un episodio histórico, definido por NOAA como un valor RONI trimestral de al menos +2,5 °C. Son probabilidades para un periodo futuro, no el registro de un resultado ya completado.
La investigación histórica del Banco Central Europeo ayuda a dimensionar el posible impacto, aunque trabaja con precios mundiales y no con el supermercado español. Para un El Niño normal, calcula un aumento de alrededor del 3% en la inflación real de las materias primas durante seis a doce meses. En una transición de un episodio normal a uno fuerte, estima un pico de hasta el 9% para los productos alimentarios mundiales después de 16 meses.
India tiene la llave del arroz
India importa porque sus condiciones de producción y sus decisiones de exportación pueden cambiar la cantidad de arroz disponible en los mercados internacionales. En 2023, el país prohibió las exportaciones de arroz blanco no basmati; aquella decisión coincidió con un episodio de fuerte tensión en el mercado y el arroz tailandés llegó a situarse en 648 dólares en agosto de ese año, según el registro citado en la investigación.
Ahora, Andhra Pradesh aparece como uno de los puntos de presión: se informó de un déficit de lluvias del 44%. Ese dato puede afectar a las expectativas de producción, pero no determina por sí solo el precio que pagarán los consumidores españoles. Entre el campo y la tienda intervienen las existencias, el comercio exterior y la política.
Las existencias indias comunicadas para finales de 2025 podrían actuar como colchón si el flujo exportador continúa, pero el mercado también puede reaccionar a cualquier cambio de política. Esa es la diferencia clave frente a una explicación puramente meteorológica: una mala temporada no se transmite automáticamente con la misma intensidad a todos los países.
Sevilla vuelve a sembrar, pero aún arrastra existencias
El arroz ofrece el ejemplo español más concreto. En 2026, Sevilla habría plantado las 36.500 hectáreas destinadas al cultivo por segundo año consecutivo. Al mismo tiempo, el 40% de la cosecha anterior seguía almacenado cuando se describió la situación del sector.
La combinación resulta importante: España cuenta con producción propia, pero esa producción compite con el arroz índica importado y depende de que el mercado absorba las cosechas. Un problema de oferta internacional no se convierte automáticamente en una subida local si las existencias españolas y la demanda ejercen presión en sentido contrario.
El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación mantiene un seguimiento semanal de los precios del arroz español, europeo e internacional. Ese mecanismo permite observar el mercado con varias referencias, desde la producción nacional hasta el comercio exterior.
Arroz, azúcar, aceites y piensos: las otras vías
El arroz es solo el camino más visible. El índice mundial de la FAO registró en agosto de 2026 un aumento del 0,5% para el arroz en su conjunto. La misma información situó el azúcar un 11,9% por encima del mes anterior y señaló que los aceites vegetales alcanzaban su nivel más alto desde 2022. Son movimientos de índices internacionales y de materias primas concretas, no una medición equivalente de los precios minoristas en España.
La pesca añade otra conexión. Las condiciones de captura de anchoveta y las decisiones de cierre en Perú influyen en la disponibilidad de harina de pescado, un ingrediente utilizado en piensos para la ganadería y la acuicultura. Si ese insumo se encarece, el efecto puede desplazarse hacia los costes de producción de alimentos de origen animal, aunque la magnitud del traslado depende de cada cadena.
En términos prácticos, el recorrido posible es este:
| Eslabón | Qué ocurre | Posible consecuencia para España |
| Clima en regiones productoras | El Niño altera las lluvias y las temperaturas en zonas agrícolas y pesqueras | Menor oferta o mayor incertidumbre sobre las cosechas |
| Política comercial | Los países productores pueden limitar o ampliar sus exportaciones | Cambios en la disponibilidad internacional de arroz y otras materias primas |
| Reservas y cosechas | India dispone de existencias comunicadas y Sevilla mantiene parte de su cosecha anterior en silos | El mercado puede amortiguar o intensificar la presión sobre los precios |
| Piensos | La anchoveta peruana participa en la cadena de la harina de pescado | Posible aumento de costes para la ganadería y la acuicultura |
| Transporte | La falta de agua puede dificultar determinadas rutas marítimas | Fletes más caros y entregas más lentas hacia Europa |
Qué puede cambiar el resultado
La intensidad del fenómeno es solo una pieza del rompecabezas. También importan las reservas indias, las decisiones de exportación, la cosecha de Sevilla, la demanda europea y el estado de las rutas marítimas. Por eso, el mismo El Niño puede producir efectos muy distintos según el alimento y el momento.
A 17 de septiembre de 2026, el dato más sólido es el pronóstico climático de NOAA y no una subida generalizada de los alimentos en España. El arroz, los piensos y los costes de transporte son los canales concretos por los que una perturbación lejana podría terminar llegando a la cesta de la compra.