El pasado 14 de enero, Microsoft finalizó el soporte oficial para Windows 7, uno de los sistemas operativos más populares que ha desarrollado. Millones de sistemas dependen aún de él a diario, y la falta de actualizaciones gratuitas los pone en riesgo. Microsoft solo ofrece parches a quienes paguen por el soporte extendido, pero la Free Software Foundation cree que puede hacer algo mucho mejor: liberar el código de Windows 7.
La petición de la FSF
La petición original apareció publicada en la página oficial de la Free Software Foundation el pasado 23 de enero. Bajo el título «Upcycle Windows 7» y con la firma de más de 13.000 personas (buscaban un mínimo de 7.777), la fundación exigió que Windows 7 fuera liberado al público y convertido a una licencia open source para que todos los interesados puedan modificarlo, optimizarlo y compartirlo. Con esto, la FSF llama a Redmond a «corregir errores del pasado» y demostrar que «respeta la privacidad y la libertad de sus usuarios», en lugar de «forzarlos a usar una nueva versión de Windows».
Obviamente, no hay nada nuevo en el horizonte. La posición de la FSF frente a Microsoft siempre ha sido la misma, y como era de esperar, la respuesta de Redmond fue puro silencio. Sin embargo, la fundación decidió redoblar su apuesta mediática al enviar a Microsoft un disco duro vacío para que la compañía almacene todo el código relevante allí. También agregó que Microsoft debería demostrar este nuevo «amor por el software open source» que dice tener. La FSF está dispuesta a darle a Redmond el beneficio de la duda y brindar cualquier asistencia en el proceso de transición.
¿Es una buena estrategia?
Dejando a un lado la leve dosis de sarcasmo, creo que esta no es la mejor estrategia a seguir por parte de la fundación. Por un lado, históricamente Microsoft ha demostrado mucha resistencia a liberar sus sistemas operativos. Hemos visto componentes específicos convertidos en open source, como la calculadora y PowerToys, al igual que las versiones más antiguas de MS-DOS, aunque nada en la línea Windows. Y por el otro… Windows 7 sigue bajo soporte. La diferencia es que no está disponible para el usuario final, pero el abandono técnico definitivo de ese sistema operativo sucederá en 2023.
Si bien todavía quedan millones de ordenadores con Windows 7 instalado que no pueden (o no deben) iniciar su traslado a Windows 10, sería más interesante solicitar la liberación de Windows XP en su edición de 64 bits. Imaginemos por un momento un build de Windows XP x64 con sus bugs corregidos, sus componentes obsoletos eliminados (ej., IE6), con mejores drivers y compatible con hardware moderno, sin sacrificar soporte de software. Esa cosa volaría, ocupando una fracción de los recursos que reclama Windows 10, y dando nueva vida a ordenadores antiguos. Soñar no cuesta nada...
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