Resulta difícil de creer, pero en el entretenimiento digital somos una generación privilegiada. Películas y series completas están a un clic de distancia, los juegos se cargan en segundos y podemos combinar múltiples generaciones de plataformas en un solo sistema. Pero no siempre fue así. Una muestra contundente la encontramos en el canal «somecomputerguy», que publicó una sesión de Lunar Lander en un ordenador SEL 810A de 1969, con todo el proceso de carga incluido.

Jugando Lunar Lander… en un ordenador de 1969
Lunar Lander

Muchos usuarios de Commodore 64 (y me incluyo) nunca tuvimos una unidad 1541; nuestro recurso principal era el Datasette. Comando «LOAD», luego «PRESS PLAY ON TAPE»… y esperar. El tiempo de carga dependía del tamaño del juego, y a veces pasaban varios minutos. Claro que valía la pena. La espera del datasette era parte del ritual. Los ordenadores eran humildes, pero nos sentíamos como dioses.

El contexto: cargar un juego era toda una odisea

Si retrocedemos aún más, la idea se amplifica. Cargar y ejecutar un programa en veinte minutos o menos era revolucionario. Tareas imposibles para un humano se convertían en trámites razonables, y así fue durante años. Una prueba reciente llega a través del canal «somecomputerguy». El SEL 810A que verás a continuación es de 1969 y funcionó en una planta de gas natural hasta 2006. ¿Qué hicieron con él? Jugar Lunar Lander.

El proceso de carga en el SEL 810A

Pero no basta con «instalar la cinta y ya». El primer paso es preparar el bootstrap, que habilita la carga de la primera cinta. El proceso es completamente manual, y en el vídeo se comenta que los operadores competían para ver quién configuraba el bootstrap más rápido. La segunda cinta es un compilador BASIC de 1972, que exige comandos adicionales y otra espera de varios minutos.

El tercer paso es… ¡un parche de compatibilidad! El software fue escrito para el SEL 810B, pero con un leve ajuste en los bloques de memoria funciona sin problemas en el 810A. Finalmente, la última cinta se carga desde la terminal. La versión de Lunar Lander es de texto, mucho más difícil que la gráfica: hay que ingresar manualmente la potencia deseada cada diez segundos, vigilando el consumo de combustible. En resumen, cargar el programa y aplicar los parches «era» parte del juego. La demostración es fabulosa y, de paso, nos enseña un poco de paciencia.

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