Meta aplazó sus Commercial Terms y Self-Serve Ad Terms y dijo que las condiciones vigentes seguirían aplicándose durante la consulta. El 20 de noviembre, la fecha que había fijado inicialmente para el cambio, dependía de cómo avanzaran esas conversaciones: Meta indicó que retrasaría la entrada en vigor si la consulta se prolongaba más allá de ese día.

Por qué el 20 de noviembre no era una fecha fija

Meta había previsto que los nuevos términos entraran en vigor el 30 de octubre. El 23 de octubre trasladó la fecha al 20 de noviembre para dar más tiempo a explicar los cambios a sus socios y partes interesadas, según informó Reuters. Cinco días después, la compañía señaló que la consulta podía alargarse más allá del 20 de noviembre y que, en ese caso, pospondría la aplicación de las condiciones. Mientras tanto, seguirían vigentes los términos anteriores.

Al 2 de noviembre, Meta no había comunicado otra fecha de entrada en vigor, según AdShift. Por tanto, el calendario anunciado contemplaba un posible aplazamiento adicional, no un inicio asegurado el 20 de noviembre.

Qué dice Meta sobre el rastreo de sitios web

Meta explicó que el cambio buscaba obtener información precisa sobre productos a la venta en sitios de terceros para sus anuncios y recomendaciones dentro de la plataforma. Andy Stone, portavoz de la empresa, dijo que la propuesta no tenía como objetivo rastrear sitios de noticias, según informó Associated Press.

La disputa se centra en el alcance de la redacción propuesta. Associated Press informó que los términos describían herramientas automatizadas capaces de indexar, almacenar en caché, analizar, recopilar, recuperar o rastrear dominios, páginas y URL asociados a cuentas comerciales. Editores y otros críticos cuestionaron si ese lenguaje limitaba suficientemente el uso de los contenidos. La explicación de Meta sobre el propósito de la cláusula no resolvió esa diferencia de interpretación.

Las actuaciones en Noruega y el Reino Unido

El 28 de octubre, un tribunal de Oslo suspendió temporalmente los términos propuestos a petición de 180 empresas de medios noruegas, según Associated Press. La medida quedó pendiente de una evaluación más amplia del caso.

En el Reino Unido, la Competition and Markets Authority abrió una investigación sobre las condiciones el 30 de octubre. El organismo expresó preocupación por la posibilidad de que exigir esos términos a editoriales y otras empresas de contenidos pudiera constituir una imposición de condiciones comerciales injustas. La actuación británica es una investigación; la noruega, una medida judicial provisional.