El informe de 2026 de National Academies recomienda cuatro destinos lunares fuera de los polos para posibles misiones tripuladas breves: Bhabha Crater, Mons Hadley, Orientale Basin y Aristarchus Plateau. La recomendación identifica lugares de interés científico; la decisión sobre si se realizarán visitas y cuándo corresponde a NASA, según informó Mashable.
Cuatro destinos y sus objetivos científicos
La vista de National Academies sitúa Bhabha Crater en la cara oculta de la Luna y los otros tres lugares en la cara visible. Mashable describió objetivos distintos para cada destino:
| Destino | Hemisferio lunar | Objetivo científico descrito por Mashable |
| Bhabha Crater | Cara oculta | Estudiar la antigüedad de un gran impacto y explorar la radioastronomía en una zona protegida del ruido terrestre. La propuesta también permitiría estudiar el aislamiento de la tripulación. |
| Mons Hadley | Cara visible | Visitar la zona del Apolo 15 para examinar equipos expuestos al entorno lunar y material biológico dejado allí. El aterrizaje se plantearía al norte del lugar histórico para evitar dañarlo. |
| Orientale Basin | Cara visible | Recoger rocas de las profundidades de la corteza para investigar si la Luna estuvo completamente fundida y desplegar un detector de ondas gravitacionales. |
| Aristarchus Plateau | Cara visible | Estudiar depósitos volcánicos que podrían contener agua. Un rover abierto y sencillo podría ampliar las posibilidades de exploración del lugar. |
La propuesta para Mons Hadley se centraría en los equipos y materiales que dejó el Apolo 15 en 1971. En Bhabha Crater, la posición en la cara oculta interesa para la radioastronomía y el estudio de grandes impactos. Son objetivos propuestos para las visitas, no actividades ya asignadas a misiones de NASA.
El alcance de una visita lunar breve
National Academies plantea como referencia una misión de corta duración con dos astronautas y entre una y cuatro actividades extravehiculares (EVA). El recorrido base llegaría hasta 2 kilómetros desde el módulo de aterrizaje. Es una escala conceptual, no un diseño definitivo de nave o misión.
El planteamiento de referencia no requiere un rover tripulado ni una infraestructura extensa instalada de antemano en la superficie. Un rover sin cabina presurizada podría aumentar la distancia recorrida, la carga transportada y la eficiencia del trabajo científico. En Aristarchus Plateau, Mashable señaló que un vehículo abierto y sencillo podría ser especialmente útil.
La exploración también dependería de la cartografía orbital, de comunicaciones adecuadas para zonas próximas al límite entre las caras lunar visible y oculta, y de instrumentos capaces de funcionar durante la noche lunar.
La prioridad científica no fija el orden de las misiones
National Academies indica que la prioridad científica de un destino no determina necesariamente cuándo se visitaría. La secuencia dependería de la experiencia acumulada en misiones, las comunicaciones disponibles y la preparación tecnológica.
Las visitas a zonas no polares complementarían la exploración sostenida del polo sur. Entre las investigaciones que podrían repetirse en distintos destinos figuran el seguimiento de la salud y el rendimiento de los astronautas, las mediciones ambientales, la recogida de regolito y la obtención de datos para diseñar sistemas lunares. El informe señala que no todas esas investigaciones tendrían que realizarse en cada misión.