En enero del año pasado hablamos de la botella Fontus, un proyecto que nos generó dudas desde el principio. El tiempo nos dio la razón, pero la idea de extraer agua del aire no es descabellada: simplemente requiere un desarrollo mucho más sofisticado. Ahora, la colaboración entre el MIT y la Universidad de California en Berkeley ha dado como resultado un dispositivo pasivo que funciona con energía solar y es capaz de recolectar casi tres litros de agua en doce horas.
Por increíble que parezca, abrir un grifo y obtener agua potable nos convierte en privilegiados. Un tercio de la población mundial vive en regiones áridas con escasez constante de agua, y el cambio climático no ayuda. Se necesitan soluciones de todo tipo, y cuando alguien afirma haber creado un dispositivo que extrae agua del aire, es natural mostrarse escéptico. La buena noticia es que en esta ocasión el dispositivo ha sido desarrollado por científicos del MIT y de la Universidad de California en Berkeley.
¿Cómo funciona el dispositivo?
El dispositivo se basa en una plataforma compuesta por un material llamado MOF(siglas para metal-organic frameworks). Se alimenta con energía solar, aunque no es obligatorio: cualquier fuente de calor, incluso una fogata, sirve. Con un ajuste preciso de su composición química, la superficie del MOF se vuelve extremadamente hidrófila, capaz de recolectar agua incluso con una humedad del 20%. En las pruebas, un kilogramo de MOF extrajo 2.8 litros de agua en doce horas. La única intervención del usuario, si se usa energía solar, es abrir el dispositivo y retirar el líquido.
Próximos pasos
El siguiente objetivo es mejorar aún más el MOF, que actualmente logra recolectar hasta un 25% de su propio peso en agua. Los científicos creen que se puede duplicar esta cifra, alcanzando niveles de eficiencia que permitan ir más allá de «agua para una persona» y pensar en agua para familias enteras.