Crea tu propia unidad de estado sólido con tarjetas microSD

Un proyecto muy llamativo… salvo por el rendimiento y el costo

Combinar tarjetas de memoria para fabricar una unidad de estado sólido «casera» es un proyecto que ya lleva algunos años flotando en la Web. El extraordinario avance de la memoria Flash y el lanzamiento de controladoras más robustas ha dado lugar a productos que aceptan un gran número de tarjetas al mismo tiempo, ¿pero vale la pena seguir ese camino? Si tomamos como referencia al último vídeo de Linus Tech Tips, no estamos tan seguros…

Ahora, no quiero parecer negativo en esto. Existen múltiples aplicaciones para tarjetas de memoria convertidas en unidades de estado sólido, y la primera que me viene a la mente es el reemplazo de discos duros dañados en ordenadores retro. Una tarjeta SD o CompactFlash tiene capacidad de sobra para ocupar el lugar de aquellos viejos y lentos discos IDE, mientras que la sencillez de sistemas operativos como el MS-DOS hace que no sientan tanta presión al momento de leer y escribir datos. Otro factor a considerar es el ruido, o mejor dicho, su ausencia. Si la prioridad es instalar almacenamiento silencioso, el estado sólido es una excelente opción.

Sin embargo, después de ver el vídeo publicado por Linus Tech Tips, podemos decir con cierta seguridad que sus limitaciones son muy importantes como para considerar un uso frecuente en plataformas modernas. La unidad en sí, que posee diez zócalos compatibles con tarjetas microSD, tiene un precio promedio de 25 dólares en eBay, el 65 por ciento del valor de un SSD normal en Amazon (y eso sin observar a modelos chinos más económicos). La controladora se encarga de combinar y configurar a las tarjetas en modo RAID 0, lo que en un principio suena muy prometedor, pero una vez que entran en juego las lecturas y escrituras aleatorias, el rendimiento se cae a pedazos. Por el lado secuencial, la unidad reporta 220 megabytes por segundo de lectura, en línea con una interfaz SATA2.

25 dólares del adaptador y unos 9 euros por cada tarjeta SD nos colocan a la par de un Samsung 850 EVO de 250 gigabytes que básicamente aniquila a toda la competencia. Concedido, el uso de diez tarjetas SD no es obligatorio, pero insisto en que no se trata de una alternativa muy práctica. Por otro lado, si disfrutas de un buen experimento y hay flexibilidad de presupuesto, entonces… ¿por qué no?

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