Cualquier idea de duplicar discos o cartuchos de videojuegos suele despertar la furia nuclear de los halcones del copyright, salvo que sean ellos quienes controlan el proceso. A mediados de los años 90, no era tan sencillo acceder a los últimos títulos debido a la enorme demanda.

Game Factory: La plataforma de cartuchos programables de Blockbuster y Sega (1994)
Game Factory

Blockbuster reconoció el problema y se alió con Sega of America para crear Game Factory, una plataforma basada en cartuchos programables de Genesis / Mega Drive que podían recibir juegos on-demand en cuestión de segundos. La hipótesis era buena, pero Game Factory no llegó demasiado lejos.

El drama del videoclub

La situación era bastante común y, a la vez, muy irritante. Visitabas el videoclub y buscabas el último juego para tu consola, solo para descubrir que las únicas tres copias ya no estaban. «¿Cuándo vuelven?», era la pregunta. «Mañana o pasado», siempre la respuesta. Dos o tres días de espera, y además había quien se robaba los cartuchos. Algo similar ocurría con las películas en VHS, aunque copiarlas (ilegalmente) era un poco más sencillo. Los cartuchos presentaban un desafío distinto.

NewLeaf Entertainment: el futuro en medios físicos

A principios de los 90, Blockbuster estaba en la cima del mundo, un hecho que incluso las películas reflejan. A menos que fueras cliente de una tienda pequeña, lo más probable era terminar en una de sus sucursales. Pero el futuro tenía sabor digital, y Blockbuster lo sabía. Los medios físicos debían estar a la altura, así que la compañía firmó un acuerdo con IBM.

El resultado fue NewLeaf Entertainment, cuyo objetivo era ofrecer música y vídeo on-demand en medios físicos. ¿Quieres el último CD de Michael? La duplicadora lo tendrá listo en minutos. El contenido se descargaba vía fibra óptica, con un enlace constante a un mainframe remoto para registrar las ventas. El futuro había llegado... y los gigantes de la industria musical le envenenaron la sopa.

¿Y el vídeo? Demasiado difícil. Las exigencias de almacenamiento y la larga demora en el procesamiento lo volvieron inviable.

Game Factory: La plataforma de cartuchos programables de Blockbuster y Sega (1994)
Un cartucho de Game Factory por dentro

La apuesta de Sega: cartuchos programables

Quedaba el alquiler de cartuchos de videojuegos, un monstruo de 1.500 millones de dólares anuales que no paraba de crecer. La demanda era brutal, y había que ser mago para obtener un juego en la primera semana de lanzamiento. La guerra de las consolas de 16 bits estaba en uno de sus puntos más calientes, y Blockbuster presentó su idea a ambos contendientes. ¿Qué sucedió? «Sega does what Nintendon't».

Nintendo mantuvo su histórica posición anti-alquiler y rechazó NewLeaf de inmediato. En cambio, Sega se subió al tren apenas pudo (antes solicitó una prueba de concepto), dando lugar a Game Factory. Cartuchos para Genesis / Mega Drive de 2 y 4 megabytes, programables en 45 segundos o menos. Diez tiendas de Blockbuster en Carolina del Sur sirvieron como terreno de prueba. Sega, Acclaim y Virgin(parte de Blockbuster) fueron los primeros tres en ofrecer sus juegos.

Un poco demasiado tarde

La fase de evaluación se extendió durante el otoño y el invierno de 1994. También había rumores de un lanzamiento nacional y de agregar compatibilidad con cartuchos Game Gear. Sin embargo, todo terminó en febrero de 1995. Blockbuster disolvió NewLeaf a pesar de haber obtenido resultados positivos. ¿Por qué?

Ignorando las restricciones de licencias, dos razones: cada vez más juegos necesitaban hardware especial (como Virtua Racing), y con la copia en el chip programable no era suficiente; y el CD-ROM abrió la puerta a las patadas. La PlayStation había debutado en diciembre de 1994 en Japón, conquistó el mercado en tiempo récord, y la Genesis / Mega Drive vivía sus últimas aventuras.

Game Factory: La plataforma de cartuchos programables de Blockbuster y Sega (1994)
El almacenamiento óptico en sistemas como la PlayStation selló el destino de Game Factory

Además, la reciente adquisición de Blockbuster por parte de Viacom reforzó la idea de que estaba mejor en un mercado que ya conocía bien. Game Factory desapareció al igual que Blockbuster, pero todavía quedan algunos cartuchos. Si eres coleccionista, no dudes en buscar un par.