Expertos presentan un polluelo fosilizado de 127 millones de años tan grande como una cucaracha

¿Alguien tiene el teléfono del doctor Grant…?

Cada vez que pensamos en dinosaurios, una de las palabras clave es «grandes». Desde los 12 metros de largo de un T. Rex hasta los 22 metros del brontosaurio con sus 15 toneladas métricas de peso, nadie duda que el mundo estaba gobernado por gigantes, pero también había lugar para criaturas mucho más diminutas, incluyendo a un polluelo cuyo esqueleto fue hallado en los depósitos de roca de Las Hoyas. El espécimen murió al poco tiempo de nacer, su peso jamás superó los nueve gramos, y es tan pequeño que los datos oficiales lo comparan con una cucaracha.

Las enantiornitas (técnicamente enantiornithes) eran el grupo de aves más abundante de la Era Mesozoica, a un extremo tal que sus restos han sido encontrados en cada continente, con excepción de la Antártida. En este caso, ese aspecto equivale a información (o mejor dicho, «potencial» de información), y los expertos jamás han detenido la búsqueda de fósiles adicionales que les permita resolver este antiguo rompecabezas. Un equipo de especialistas liderado por el doctor Fabien Knoll de la Universidad de Manchester presentó a mediados del año pasado en Nature Communications un estudio (el cual fue publicado ayer) enfocado en uno de los hallazgos más importantes hasta la fecha: Un fósil de enantiornita bebé.

Su esternón aún era de cartílago cuando murió

Los datos sugieren que el polluelo murió al poco tiempo de haber nacido, medía menos de cinco centímetros (similar a una cucaracha o un dedo meñique), y su peso era inferior a los nueve gramos. Uno de los descubrimientos más llamativos es que el esternón estaba compuesto por cartílago, y aún no se había desarrollado lo suficiente para transformarse en un hueso sólido al momento de morir, lo que significa que tampoco podía volar. Esto presenta nuevos interrogantes para los expertos. ¿Acaso el polluelo dependía demasiado de sus padres? La falta de desarrollo óseo no permite confirmarlo, y todo apunta a que las estrategias evolutivas de las aves eran mucho más diversas y complejas de lo que se cree.

En resumen, los investigadores están con las manos llenas. A pesar de la abundancia original de las enantiornitas, los fósiles de crías y embriones son muy raros, por lo que la búsqueda de especímenes adicionales continúa. Este polluelo fue hallado en Las Hoyas, yacimiento paleontológico ubicado muy cerca de la ciudad de Cuenca en España. ¿Tal vez tengan más suerte allí? Pronto lo sabremos.

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