El gato robótico (vídeo)

Los perros robóticos ya son conocidos de la casa por ser propiedad principal de DARPA, que los ha convertido en las estrellas de las nuevas esperanzas militares en cuanto a soporte en combate.  Como los perros, otros animales sirven de inspiración a la hora de crear sistemas robóticos de avanzada, y recientemente supimos de Cheeta-Cub, un gato robótico que corre como los felinos de carne y hueso. Con patas de biomecánica de última generación, las habilidades de este prototipo se difunden en un vídeo muy ilustrativo.

Como usuario, dueño, amigo, compañero de hogar de un gato, sus actividades y comportamientos me parecen dejan boquiabierto constantemente. Tal vez no sea la mascota más cariñosa para adoptar, pero no hay dudas de que el  misticismo, la soberbia y el casi cinismo de su existencia que expele su comportamiento es algo digno de admirar. Dejando de lado los más de cien sonidos diferentes que pueden realizar para comunicarse, los resabios ancestrales en su genética que todavía se expresan cuando “barren” el piso con sus pezuñas y la obvia dominación que tienen sobre los humanos impuesta a través de internet, los gatos caminan y corren de una forma muy particular. Estudios demostraron que, por ejemplo, el gato imita con sus patas traseras el movimiento que hace con las delanteras, especialmente a la hora de sortear obstáculos. Esto y la biomecánica de sus patas es lo que le da una particularidad en la que se han inspirado unos científicos del EPFL Biorobotics para crear al Cheeta-Cub, un robot que corre como un gato.

Sin cabeza, el animal que se esconde detrás de la invención del equipo del laboratorio EPFL Biorobotics se adivina fácilmente por su caminar.  En esto han puesto sus esfuerzos, estudiando la biomecánica detrás de la caminata de un gato doméstico. Estable y muy rápido, el gato robótico es el más veloz de su categoría (menos de 30 kilogramos de peso), con posibilidades de escalar ascensos en el terreno. La velocidad se acerca a la de un gato doméstico, pudiendo recorrer siete veces la longitud de su cuerpo en menos de un segundo. Obviamente, su estabilidad y agilidad no son ni remotamente parecidas a los ninjas felinos, pero sí se ha trabajo mucho en su sistema de “pasos pequeños y firmes”. Estas habilidades residen en el diseño de sus patas, que tienen tres segmentos y usan muelles para reproducir los tendones y actuadores para hacer las veces de músculos convirtiendo la energía en movimiento.

El gato robótico, que es autónomo y forma parte de un proyecto en el que también hay un robot salamandra y un robot lamprea, todavía está en fase experimental y un poco lejos de su objetivo de ser máquina de adaptación al terreno y exploración. Según los suizos de Biorobotics, el uso de estos animales robóticos está orientado a ejercer tareas de soporte en desastres naturales, que es básicamente lo mismo que decían algunos otros laboratorios sobre proyectos que terminaron bajo las garras de los departamentos militares, como el caso de Cheetah, financiado abiertamente por el Pentágono.  

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