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Alone in the Dark 5

En 2005 Atari anunció un nuevo desarrollo en la saga Alone in the Dark. Prometieron muchas cosas que parecían muy innovadoras en su momento, y hasta nos emocionaron con miles de videos a algunos días de la salida. Ahora bien, luego de tres años de desarrollo,  ¿podrá Alone in the Dark 5  hacer justicia a tanta promoción?

Antes que nada, hagamos un poco de memoria. Corría el año 1992 cuando Infogrames sacó al mercado un survival titulado Alone in the Dark (puedes descargarlo aquí). El juego fue innovador desde cualquier punto de vista, ya sea gráficos, jugabilidad o historia.

La primera parte de esta enorme saga cuenta la historia del suicidio de un reconocido artista de los años 20. Este fue encontrado muerto en su mansión de Lousiana, pero el caso no dura mucho tiempo abierto, la policía lo declara un suicidio y es pronto olvidado por la gente. El jugador puede tomar el lugar de Edward Carnby, un detective privado en busca de un antiguo piano que debe ser entregado a un anticuario; o Emily Hartwood, la nieta del artista que busca el mismo piano porque cree que ahí encontrará escondida una nota que explica la razón del suicidio.

Como anteriormente mencionamos, este juego fue revolucionario. Para empezar fue el primer survival horror en usar gráficos 3D, y marcó un estilo para todos los juegos del género que lo precedieron. La historia era extensa y detallada, muy influenciada por los trabajos de H.P Lovecraft, en especial los mitos de Cthulhu.

Dos años después, Infogrames desarrolló la continuación con casi el mismo éxito. Alone in the Dark 2 seguía los pasos de Edward Carnby, ahora un detective sobrenatural que estaba tras los pasos de la desaparición de una niña. Alone in the Dark 3 vio la luz en 1995, y terminó la trilogía creada y desarrollada en su totalidad por Infogrames.

En 2001, Darkworks lanzó Alone in the Dark: The New Nightmare (La Nueva Pesadilla). Aunque el nombre del protagonista seguía siendo el mismo, poco tenía que ver con el Edward Carnby de los primeros juegos. Situado en época actual, ésta entrega carecía del la meta revolucionaria que poseían sus predecesores, y parecía deberle más cosas a juegos de moda en ese momento como la franquicia Resident Evil. Fue duramente criticado y rápidamente olvidado.

Después de semejante fracaso, las expectativas eran muy altas cuando Atari anunció una nueva aventura en 2005. Los desarrolladores prometieron gráficos de próxima generación (ahora actual generación),  un sistema de inventario revolucionario, atmósfera atrapante y una jugabilidad abierta como nunca antes vista. ¿Habrán cumplido?

En esta nueva secuela, Eden Games (compañía desarrolladora), vuelve a colocarnos en los pies del viejo Edward Carnby, aquel que conocimos en el primer Alone in the Dark. Al inicio del juego el personaje despierta en un edificio en llamas con un severo caso de amnesia (vale aclarar que este Carnby no se parece al anterior ni en los zapatos). Y como si todo eso fuera poco, la ciudad comienza a caerse a pedazos (literalmente) a su alrededor, y todo indicaría que el centro del problema se encuentra en el Central Park.

Una de las promesas más importantes, y que más nos interesaba ver en acción, era la posibilidad de abrirnos camino a través de los problemas utilizando los objetos que teníamos en el inventario con nuestro alrededor. Lamentablemente esto no funciona tan bien como esperábamos, principalmente porque no hay mucho que nosotros podamos decidir. La solución de los puzles es muy lineal y lo que hay que hacer a continuación es bastante obvio cuando justo antes de llegar a esa parte encontramos tirados por ahí todos los elementos que necesitamos para solucionar el problema. Hubiese sido más entretenido tener que pensar cómo utilizar los muchos elementos en el inventario y hacer diferentes soluciones para un mismo problema. Sin embargo, esto sí se puede ver un poco llegando al final del juego.

Si este Carnby es el mismo de los primeros juegos, entonces nos caía mucho mejor cuando no hablaba y estaba hecho de polígonos cuadrados. A diferencia del personaje anterior, que tenía un aspecto sofisticado con aires de inteligencia, el Carnby presentado aquí parece más un cuarentón inmaduro. Con su campera de cuero, su aspecto de chico malo y el tic constante de maldecir cada vez que abre la boca. No nos malinterpreten, no tenemos nada en contra de los insultos, es más, nos gusta agregarle picante a nuestras comidas, pero en este caso es algo tan repetitivo que en vez de quedar como un juego para adultos, parece una película de terror para adolescentes de mala calidad.

Como hizo en su momento el primer Alone in the Dark, el presente, trae un inventario muy innovador al que se puede acceder en tiempo real. La idea de ingresar al inventario en primera persona viendo el interior de la chaqueta de Carnby es más que admirable. Para empezar, nunca se ha hecho antes, es real, y limita el espacio de las cosas que podemos llevar de la manera que cualquier survival horror lo haría. Hasta ahí todo bien. El problema está en que la implementación es bastante torpe. Por ejemplo, imagínate la siguiente situación: Te encuentras en unas cañerías llenas de cables sueltos que tiran chispas mientras se balancean de un lado a otro. Caminas por un pasillo largo, y al doblar la esquina te topas con cuatro zombies mirando fijo a tu delicioso y vitamínico cuerpo. En ese exacto momento se te ocurre utilizar alcohol con una caja de municiones, lanzarla y dispararle mientras recorre el espacio entre tú y tus enemigos. Es una excelente idea, pero ya que no puedes seleccionar primero la caja de balas, y sí la botella de alcohol, pierdes minutos preciados que pueden costarte mucho.

Por otro lado, el fuego juega un papel importantísimo en Alone in the Dark, tal vez más que Carnby mismo. Bueno, no tanto, pero si uno casi estelar, porque la mayoría de los enemigos no mueren a menos que los ataques con fuego. Podrías dispararles, pero no es tan efectivo, es más, no es para nada efectivo. Puedes llegar a gastar infinidades de cartuchos que tal vez prefieras guardar para tirar una molotov hacia tus enemigos y luego dispararle, creando así una explosión de… ¡fuego! En caso de que todas esas llamas no completen el sueño de un piro maníaco, también puedes utilizar un aerosol con un encendedor para crear una gran llamarada y prender fuego muebles para usar como armas.

En NeoTeo probamos la versión de Xbox360, y los controles no responden tan bien como uno hubiese esperado por los videos vistos. Como es posible que sepas, al agarrar un arma de corta distancia, como puede ser una silla o una espada, puedes maniobrarla con uno de los análogos. El problema comienza cuando uno quiere apuntar a una persona, la cosa se vuelve muy complicada. Puedes errarle tres o cuatro veces antes de darle un golpe acertado, y seguramente será el primero de muchos si es que no tienes el arma en llamas.

Y ya que hablamos de los controles, habría que hablar sobre la conducción de vehículos. Algo que hubiese sido mejor ignorar. Los controles se sienten incómodos, el movimiento del auto es irreal y más que diversión parece un trabajo.

De todas maneras, y aunque le hayamos dedicado casi dos hojas a las cosas negativas, no todo es tan malo como suena. Alone in the Dark tiene varios puntos positivos a su favor. El juego es altamente ambicioso (tal vez demasiado), ha desarrollado diferentes sistemas que mejor implementados hubiesen sido puntos a favor sin duda, y eso no tiene que ser despreciado.

Alone in the Dark trae implementado un sistema tipo DVD para poder ver los diferentes episodios del juego. También puedes saltearte capítulos, en caso de que te encuentres trabado en un lugar y quieras avanzar. Una adición bastante agradable si nos preguntan a nosotros. Sobre todo porque hay varias partes que desearíamos pasar de largo. También cada vez que termina un capítulo pasan los créditos, y al inicio de cada uno muestran una pequeña recopilación de los episodios anteriores al mejor estilo Lost (Perdidos) o Héroes.

Gráficamente es imponente. No hay nada que achacarle porque es un espectáculo para la vista. Cuando los pedazos de cemento que se desprenden de la ciudad vuelan a tu lado mientras viajas a toda velocidad en un taxi maltrecho se ven impresionantes. El fuego trepa por las paredes y casi puedes sentir el calor del mismo al acercarte, y las texturas son lo más foto realísticas posibles. Aún así el juego se las maneja para correr fluidamente y rara vez tendrás algún problema de rendimiento.

Sobre la música no hay mucho que decir. Es simplemente la mejor parte del juego. Compuesta por el francés Olivier Deriviere, quien también ha hecho la música de ambos Obscure. Todas las piezas musicales se aplican al juego de una manera cinematográfica, y no tiene desperdicio. Las voces por otro lado, no desentonan con la pobre escritura del guión.

En el mercado español este juego se está vendiendo a €66,90. Un precio muy razonable ya que es un juego hecho y derecho. Si deseas gastarlos solo depende de ti. En caso de que quieras probarlo puedes comprarlo aquí.

Este nuevo Alone in the Dark presenta muchas ideas innovadoras, muy inteligentes, pero están implementadas de manera muy pobre. Parecería que tuvieron tantas cosas para hacer que no tuvieron tiempo de pulir ninguna de ellas. Sin embargo, dejando pasar sus errores es un juego entretenido y digno de rentar.

Puntuación: 68%

Escrito por Tomás Garcia

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