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¿Cómo soldaban los cables en el campo de batalla?

Una solución de baja tecnología, que aún funciona de maravillas

Operaciones de demolición, actos de sabotaje, destrucción controlada de material. Apenas tres ejemplos de misiones fundamentales que dependen de algo tan simple como un cable bien conectado. Pero el estaño y los soldadores tradicionales son un lujo imposible en el frente, y cuando la idea es crear uniones sólidas en el barro, bajo la lluvia, atrapados en la nieve, o evitando el fuego enemigo, se necesita otra clase de herramienta: Vainas de cobre que se encienden como fósforos.


Hollywood utilizó la misma escena en docenas de ocasiones: Alguien trata de detonar una carga explosiva, baja la palanca o presiona el botón… y no sucede nada debido a una mala conexión. Incluso puede ser algo gracioso cuando lo vemos en la pantalla, pero una falla de ese tipo podría costar vidas en el mundo real, y especialmente en tiempos de guerra. A la hora de unir cables con seguridad y consistencia, nosotros tenemos el privilegio de un soldador y el rollo de estaño, sin embargo, ese no era el caso para soldados y agentes.



Gracias a un reciente vídeo publicado por el canal ElementalMaker, hoy podemos saber qué usaban exactamente para soldar cables. A simple vista parece una caja de fósforos, y si somos honestos, los dispositivos podrían ser vistos como «primos lejanos». Se trata de vainas de «soldadura automática», compuestas por pequeños tubos de cobre que contienen la combinación correcta de estaño y flujo, y una sustancia en la parte exterior que se enciende sin llama al ser frotada contra una superficie áspera.


Simples, pero extremadamente efectivos

Afortunadamente, la muestra de ElementalMaker incluye las instrucciones originales y la fecha de fabricación, 1964. El primer paso es quitar el aislamiento «al menos un cuarto de pulgada más que la mitad de la longitud de la vaina». Después se limpian los cables con un cuchillo (muy importante), y se introducen en la vaina hasta donde sea posible. Ahí es cuando se frota la vaina para encenderla, y una vez que el estaño se derrite, el usuario introduce los cables el resto del camino, entrelazando los extremos de cobre dentro de la vaina.


La imagen de la patente, presentada originalmente en 1908

Los últimos tres pasos son mantener firme la unión hasta que se enfríe, eliminar el material quemado, y aislar. Al final, las instrucciones le recuerdan al usuario que «la limpieza es esencial», y recomienda no tocar los cables después de haber sido expuestos. ¿Qué tan antigua es esta herramienta? La patente que menciona ElementalMaker, US934711A, se remonta al año 1908, y tiene como inventor a Frank Spencer Chapman. Un diseño de 112 años, funcionando a la perfección en 2020.


Escrito por Lisandro Pardo

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