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Los archivos Creepypasta de la SCP: SCP-1121

«La Enfermedad Desolladora»

SCP-1121

… sé lo que estás haciendo. ¿Crees que no he prestado atención? Observas al mundo desesperado por ese bicho, y te dedicas a explorar los archivos. Buscando, comparando. Si la Fundación guarda cosas peores, ¿por qué no hace algo? Ese reclamo carga con la respuesta. Es cierto que guardamos virus y bacterias horribles, pero también es cierto que demandan toda nuestra atención. Si apenas uno de esos pequeños monstruos llega a escaparse… no quedará nada. Entiendo que tengas dudas… y es mejor que vengas conmigo. Creo que necesitas otro ejemplo.

Una bola de fuego cayendo sobre Nuevo México. ¿Suena familiar? Todo el mundo piensa en Roswell y enanos grises, pero nunca tienen los detalles completos… y supongo que nunca los tendrán. ¿Sabías que el famoso incidente sucedió más cerca de Corona que de Roswell? ¡Hasta el lugar está equivocado! Pero nosotros no fuimos allí por el turismo o las conspiraciones. De hecho, ni siquiera estábamos al principio. La contención inicial estuvo a cargo del CDC, y una vez que el paciente cero ingresó en la fase más avanzada de la infección… nos llamaron.


SCP-1121, ██-██-████

El meteorito es… antiguo. Muy antiguo. La datación rubidio-estroncio arrojó 2.500 millones de años, y lo más probable es que no sea del vecindario. Pero el verdadero problema es su pasajero… SCP-1121. Un «protozoo ameboide» según los cráneos del laboratorio, que reacciona únicamente cuando entra en contacto con Staphylococcus epidermidis, una bacteria normal que llevamos en la piel, y que por lo general nos deja en paz. Una vez que lo hace, SCP-1121 se apresura a mutar todas las bacterias antes de morir, y las transforma en SCP-1121-1. Su tasa de infección es del 100 por ciento, y no existe forma de revertirla. Todos los antibióticos que tenemos disponibles han fallado.

La primera fase de la infección comienza entre dos y cinco horas después del ingreso de SCP-1121. Las señales son pequeñas lesiones de color blanco en la piel que pueden ser mal diagnosticadas sin un análisis adicional.

La segunda fase se manifiesta a las 24 horas. Las lesiones superficiales desaparecen, pero eso significa que la infección se movió a las capas inferiores de la piel. SCP-1121-1 consume todo el tejido subcutáneo a su alcance, y lo único que deja atrás es una extraña sustancia viscosa. El proceso causa mucho dolor en la víctima, su piel se vuelve pálida, y transmite la sensación de haber perdido peso.

Lo más escalofriante llega con la última fase. Todos los infectados por SCP-1121-1 comienzan a arrancarse la piel como si fuera vieja y descartable. No parecen sentir dolor, y tampoco es algo consciente, pero usarán cualquier cosa que tengan cerca para quitársela con mayor facilidad. Las víctimas rápidamente se vuelven violentas con quienes no están infectados, y su hostilidad crece con cada trozo de piel que se arrancan. Todas las víctimas deben ser eliminadas sin excepción, pero eso no es suficiente. SCP-1121-1 puede permanecer activo durante años, aún en muestras pequeñas. Su único destino es el incinerador.


SCP-1121-1, Fase 3, ██-██-████

Como podrás imaginar, la Fundación hizo algunas pruebas usando varios Clase D. El primero de ellos se dedicó a insultar a los doctores mientras se arrancaba la piel de sus piernas en tiras. Para el segundo experimento usaron a una docena de sujetos. Algunos conversaban entre sí, al mismo tiempo que dejaban pedazos de piel y carne atrás. El diálogo era errático, pero nunca se atacaron, y la sustancia producida por SCP-1121-1… se movía.



Un asistente en el laboratorio los comparó con un nido de hormigas en el que matas a la reina, todas confundidas y perdidas. Pero después del último experimento, alguien propuso la hipótesis de que SCP-1121 es una especie de «proceso de terraformación», orientado a convertir a la población local en… algo diferente. También existe la posibilidad de que no seamos su blanco original. ¿Qué? ¿Crees que nosotros fuimos los primeros? Aún tienes mucho por aprender…


CLASIFICACIÓN: EUCLID


Escrito por Lisandro Pardo

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