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¿Cuál es la forma óptima de barajar cartas? Dos matemáticos responden

Tres métodos, con resultados sorprendentes

la forma óptima de barajar cartas

Un juego de cartas puede ser algo casual y divertido, o dar lugar a situaciones de alta tensión, con mucho dinero de por medio. Tarde o temprano, cada participante tratará de inclinar el juego a su favor, pero lo más justo para todos es alcanzar un alto nivel de aleatoriedad al momento de barajar cartas. ¿Cómo se llega a ese nivel? El profesor Jason Fulman de la USC Dornsife y Persi Diaconis de la Universidad de Stanford no sólo compartieron algunos ejemplos en vídeo, sino que además escribieron un libro al respecto…


La baraja francesa tiene un total de 52 cartas divididas en cuatro palos. Esos parámetros crean un impresionante número de combinaciones… siempre y cuando se haga un buen trabajo al momento de mezclar. Esto puede parecer contradictorio al principio: El número de configuraciones posibles está en el orden de 8×10^67, más grande que el número de partículas en el Universo, pero hay formas de barajar que no son del todo apropiadas, y alguien con una excelente memoria podría obtener cierta ventaja. ¿Qué se necesitó para descubrir esto? El trabajo de dos matemáticos que llevan años explorando el tema.


La mejor y peor forma de barajar cartas


El primer vídeo nos enseña al profesor Jason Fulman de la USC Dornsife, y el segundo pertenece a Numberphile, con una entrevista a Persi Diaconis de la Universidad de Stanford. Ambos han escrito The Mathematics of Shuffling Cards, un libro que nos permite conocer el desarrollo matemático necesario para responder una de las preguntas más antiguas: ¿Cuántas veces hay que barajar las cartas para que queden «bien mezcladas»?



En términos relajados, el método es tan importante como el número o el tiempo. Ambos expertos mencionan tres estilos. El primero de ellos es conocido como riffle, o sea, cortar el mazo a la mitad, usar los dedos pulgares y entrelazar las cartas en un clásico «prrrrrr». Repetir esta acción siete veces es suficiente para obtener buenos resultados.

El segundo método es el overhand, mucho más común, que toma pequeños grupos de cartas y los cambia de posición. A simple vista parece aleatorio, pero los matemáticos descubrieron que overhand necesita unos diez mil movimientos, pulverizando los brazos y la paciencia de cualquier jugador. Finalmente, el smooshing equivale a tirar todas las cartas sobre la mesa, y hacer un remolino caótico con ellas. En este caso, el tiempo es fundamental, y se debe mezclar por un minuto como mínimo.

Si quieres saber más al respecto, recomiendo este artículo de BBC Future que revela cómo Diaconis y su colega Susan Holmes «retiraron» el prototipo de un nuevo barajador de cartas automático.


Escrito por Lisandro Pardo

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