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Derechos de la Mujer: Cuando el honor encubre la justicia

Mientras en occidente las mujeres nos quejamos por sueldos bajos y reclamamos que los hombres participen más en las tareas del hogar, en Irak luchan por ser libres y enamorarse sin morir en el intento.Du’a Khalil Aswad es el símbolo de todo lo que está mal en las creencias arraigadas; Una joven de 17 años, brutalmente asesinada a pedradas en defensa del “honor” de su familia y su religión. La verdadera razón del ataque se balancea entre varias opciones, aunque ninguna de ellas sirva de justificativo para tremenda brutalidad. Du’a pertenecía a la religión Yezidi y, por esas cosas del destino que ignoran la estupidez humana, se enamoró de un joven Sunita. Ambas tribus se odian mutuamente, y cuando Du’a huyó con su novio, su suerte quedó sellada. La familia alertó a la policía, que los atrapó en Bashika y puso a Du’a en prisión. Aparentemente, unos días después, el líder de la tribu de Du’a aseguró a la policía que la joven no sería dañada, y la llevó a su casa. No queda muy claro si la casa fue atacada por una turba o si el propio líder de la tribu la traicionó para restaurar el honor de la familia, ya que para ellos, la joven había cometido un crimen imperdonable. Pero lo cierto es que Du’a fue arrastrada a la calle, entre cientos de hombres que observaban. Nueve de ellos se dedicaron a desnudarla, patearla y apedrearla, mientras el resto observaba y filmaba con sus celulares. Mientras la intención de las filmaciones era escarmentar a toda mujer que osara deshonrar a sus tribus, la globalización ha traído esta realidad al mundo occidental, que no puede sino horrorizarse ante los hechos, y abrir los ojos a una realidad antes ignorada: el sometimiento de las mujeres en Irak. No sólo la brutalidad de este asesinato es lo que nos escandaliza, sino la aceptación de tal hecho en su país. Durante el ataque había miembros de la policía presente. Ni esos oficiales, ni ninguno de los otros espectadores, se molestaron en intervenir. La justicia misma considera que estas acciones pueden ser justificables, y los primeros sospechosos del hecho fueron liberados de inmediato.

Diana Nammi, defensora de los derechos de mujeres Kurdas, aporta su opinión como una mujer nacida bajo las costumbres que muchos occidentales no podemos comprender. Ella asegura que la familia de Du’a jamás hubiera aceptado la unión con su novio Sunita, y agrega que, aunque sus padres no querían que ella fuera apedreada, no es claro que no hayan acordado que fuera asesinada de alguna otra manera. El cuerpo de Du’a fue exhumado para realizar una autopsia que determinara si la joven era virgen o no. Por más humillante que esto nos parezca, para Nammi es una forma de reivindicar su dignidad y demostrar que era inocente del crimen que se le acusó. Aunque el simple hecho de huir con un Sunita fue suficiente para ganarse la condena de sus pares.

Nammi es miembro fundadora de la Organización de Derechos de las mujeres Iraníes y Kurdas y dirigirá a un grupo de mujeres al este de Londres para recordar a Du’a Khalil Aswad y restaurar la dignidad robada por su muerte violenta. Las mujeres buscan crear una campaña contra las creencias arraigadas que derivan en muertes sin sentido, y el hecho de que la gente que comete estos crímenes no es vista como asesinos, sino como héroes de la comunidad. Según Nammi, ha habido un estimado de 10000 casos de asesinatos por honor en la región de Kurdistan en la década pasada. “Se tiene que hacer algo al respecto” dice Nammi, manifestando el pensamiento de todos lo que hemos sabido del caso a través de los medios. Nammi tiene el apoyo de Amnistía Internacional , y Kate Allen, la directora de la organización, afirma que los asesinos de Du’a deben ser llevados a la justicia. “A menos que las autoridades respondan con rigor a este crimen y los otros reportados en nombre del honor, debemos temer por el futuro de las mujeres en Irak”

Hace unos días se arrestaron a cuatro personas por el ataque a Du’a (dos de ellos son miembros de su familia) Pero la ley Iraquí podría imponer como condena tan sólo 6 meses de prisión, si la causa se registra como “asesinato por honor”. La muerte de Du’a, como la de tantas otras mujeres inocentes, es irreversible. Sin embargo, el rostro de Du’a puede ayudarnos a abrir los ojos y comprometernos. Quizás la voz liberadora esté en cada uno de los occidentales, quizás nuestro apoyo a las organizaciones internacionales sea suficiente para hablar por todas las mujeres que aún viven bajo un régimen antiguo e injusto, absurdo y retrógrado.

Escrito por editorwp_constanza

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