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Por qué no deberías forzar el cierre de apps (force close) en tu smartphone

La explicación tiene lógica… siempre y cuando todo funcione bien


Lo hemos hecho hasta en cansancio: El móvil se pone un poco lento, encontramos media docena de apps abiertas en segundo plano, y procedemos a cerrarlas. Se siente como la solución ideal, ¿pero qué tan eficaz es? De acuerdo a algunos desarrolladores para iOS y Android, no mucho. En realidad, el sistema operativo se encarga de suspender y terminar procesos automáticamente, y forzar el cierre de una app para abrirla de nuevo coloca más presión sobre la batería… pero los usuarios no parecen estar convencidos.

Pocas cosas son tan irritantes al usar ordenadores y dispositivos móviles como un proceso colgado. Aún cuando sabemos que el hardware se encuentra en buenas condiciones y que el sistema operativo está haciendo su trabajo correctamente, ciertos programas se «atragantan» con algo que encuentran en el camino y demandan una intervención más directa del usuario. Sin embargo, en los smartphones es bastante común (casi cotidiano, diría) forzar el cierre de apps «para mantenerlo ágil». Entonces, ¿por qué los fabricantes dicen que no sirve?

El vicepresidente senior de software en Apple Craig Federighi respondió que no cierra sus aplicaciones en iOS, y que el cierre no hace nada por proteger la duración de la batería. De hecho, la documentación oficial indica que el famoso «force close» sólo debe ser utilizado cuando la aplicación deja de responder. Por el lado de Android, el vicepresidente senior de Plataformas y Ecosistemas en Google Hiroshi Lockheimer compartió a través de Twitter que «en general» es mejor dejar que el sistema operativo se encargue de la gestión de apps, ya que fue diseñado para eso. En otras palabras, el entorno cierra apps cuando es necesario y/o reduce su actividad en segundo plano. Volviendo a iOS, el desarrollador independiente Ish Shabazz dijo que al explorar la lista de apps, el usuario sólo ve una captura de pantalla de su último estado, y que la app en sí no se está ejecutando. iOS «apaga» a esa app después de unos pocos segundos, y la «despierta» cuando es solicitado.

En resumen, forzar el cierre de aplicaciones obliga al smartphone a trabajar más (básicamente cargando las apps desde cero), lo que se traduce en una duración menor de la batería. Ahora, esto tiene sentido si las aplicaciones en cuestión demuestran un buen comportamiento. En un mundo ideal no hay fugas de memoria, ni sistemas de notificaciones que destruyen batería y rendimiento en cuestión de minutos (por ejemplo, la app de Facebook). Si a eso sumamos el consumo indiscriminado de datos y las apps instaladas por los proveedores de telefonía que no se pueden eliminar sin root (grrr), creo que vamos a seguir forzando el cierre en smartphones por un largo tiempo.

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Escrito por Lisandro Pardo

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Comentarios

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  1. La realidad es que quien fuerza la detención de las app no siempre lo hace para ahorrar batería, sino para agilizar el sistema, que al tener 3 o 4 juegos abiertos en segundo plano se vuelve un windows xp con 64 mb de ram

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