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Juego Online de la Semana – Arachnophilia

Mientras hay personas que temen a las arañas, existen aquellas que las aman. Los primeros sufren de aracnofobia, los segundos disfrutan de su aracnofilia. Es que las arañas, a pesar de su mala prensa, son unos seres excepcionales, capaces de crear las obras de arte más singulares de la naturaleza. Sus tejidos son verdaderos prodigios, exquisitamente diseñados para atrapar insectos. Y sobre eso se trata Arachnophilia, un original juego en el que debes crear tu propia tela de araña para atrapar insectos y no morir de hambre en el intento. Arachnophilia es un juego zen, al menos hasta que aparecen las malditas abejas.

¿Quién, de chico, no ha tirado una hormiguita a una tela de araña para ver cómo era devorada? Yo recuerdo que me pasaba horas “entrenando” hormigas para que pudieran enfrentarse a los horrores de ocho patas con las mayores probabilidades de éxito. Hasta hacía verdaderas olimpiadas “hormiguiles” para separar las más fuertes de las más débiles. Las ganadoras tenían el “honor” de verse cara a cara con el mayor de sus enemigos, y yo observaba la desigual batalla como un emperador en el Coliseo. Pero incluso aquellas que podían pasar la “prueba de la lupa” (la más difícil) eran irremediablemente consumidas por los arácnidos que poblaban el techo de mi casa. Era una batalla desigual y cruel, lo sé, pero me mantenía muy entretenido en un tiempo en que Internet, los videojuegos y las películas por ordenador eran cosas de sueños. Por suerte, el tiempo pasa y las cosas evolución, incluso las telas de araña. La prueba es Arachnophilia.

En Arachnophilia jugamos como una arañita muy trabajadora que, como todas las arañitas trabajadoras, debe crear una tela de araña capaz de aguantar el peso de los diferentes insectos que serán su cena. La araña debe alimentarse por dos razones: para llenar la barra de vida (que disminuye constantemente) y para llenar la barra de tela (que disminuye cada vez que tejemos algún hilito). Si la vida llega a cero, es game over. Si la tela llega a cero, no podremos tejer más hebras hasta que nos alimentemos.

¿Fácil? No tanto como parece. A medida que el juego va avanzando se nos presentan diferentes tipos de insectos, cada uno con sus particularidades. Los más inofensivos son las moscas y las vaquitas de San Antonio, pero con el tiempo vienen otros mucho más peligrosos, que necesitan de telas más fuertes para quedar pegados a la red. Las abejas, por ejemplo, son terriblemente molestas. Solo pueden atrapadas por redes complejas y fuertes. Si la sección por donde pasan no es capaz de aguantar su peso, la tela se rompe. Dependiendo de la estructura de la red, esa brecha abierta puede demoler una gran parte de nuestra creación.

Para colmo, si logramos atrapar una abeja, comerla significa perder vida (nos pica con el aguijón), pero no comerla significa que al escapar va a romper todo. Porque esa es otra cosa, los insectos no se quedan quietos en la red, y si no los devoras antes de que se escapen, la rompen. Hay víctimas de todos tipos, desde escarabajos (difíciles de atrapar) hasta murciélagos (si logras atrapar uno, serás el nuevo dios de las arañas), pasando por polillas, colibríes, libélulas y abejas reinas (terriblemente jodidas, si las atrapamos todo el panal acude a su ayuda), entre otras.

Arachnophilia no es perfecto, pero su original planteo lo salva de ser uno más. Tejer telas de araña es realmente fascinante, y tenemos que pensar como una araña (o copiarles el diseño) si pretendemos avanzar más allá del quinto nivel. El juego podría haber sido mucho mejor, sin dudas, pero es el primero en abordar esta temática y no lo hace nada mal. ¿Interesado? Juega Arachnophilia en JuegosFan, y luego nos cuentas qué te pareció.

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