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Microsoft y la entrega de información personal

Uno de los delitos más frecuentes en esta época de dominio digital casi completo es el robo de identidades. Los casos de personas inocentes detenidas por haberse convertido en alias de terroristas y criminales internacionales están bien documentados. Pero a decir verdad, no se trata tanto de "robo", sino de lo que la gente suele entregar voluntariamente, sin medir las consecuencias. Como método de promoción para su navegador Internet Explorer 8, y para probar lo fácil que la gente entrega información personal, Microsoft montó un banco y una tienda para reclamos hereditarios, ambos completamente falsos.

Los métodos de promoción que utiliza Microsoft para algunos de sus productos han sido muy variados. Algunos casos han sido verdaderas obras de arte, mientras que otros cayeron rotundamente en el mal gusto.  Probablemente las últimas dos referencias publicitarias provenientes de Redmond que han quedado en la mente de los usuarios son, por un lado, la aparición de Bill Gates y Jerry Seinfeld (sin saber completamente cuál era el objetivo publicitario), y por el otro la campaña "Laptop Hunters", que dio un predecible pero a la vez efectivo golpe contra el sobreprecio en los sistemas Apple, algo que reconocieron en Cupertino y que fueron ajustando paulatinamente. El último escándalo asociado a una publicidad de Microsoft fue por una imagen del ya desaparecido teléfono Kin, en la que se podía observar una clara apología del "sexting".

En esta ocasión, Microsoft ha regresado a sus elaborados montajes para explorar un grave problema que existe hoy, y es el de la entrega compulsiva de información personal. Usualmente, cuando esto sale a los medios se lo conoce como "robo de identidad", pero es increíble la cantidad de datos que una persona puede estar compartiendo sobre sí misma sin tener la menor idea de las consecuencias. La campaña fue llamada "dot Cons" o "punto estafas", dividida en dos fases. La primera se trata de un banco completamente falso, el cual le entregaba 500 dólares a cada nuevo cliente que abriera una cuenta. Algunos de los datos personales solicitados por el falso empleado del banco eran muy serios, como el número de seguro social, pero no pudimos hacer otra cosa más que reír cuando observamos que una chica se arrancaba un cabello para entregar una muestra de su ADN.

La segunda fase fue en un establecimiento, también fraudulento, dedicado a rastrear posibles herencias familiares que "podrían" estar esperando ser reclamadas por cada pobre iluso que entrara en ese lugar y cediera todo tipo de información personal, incluyendo hasta una canción favorita de karaoke. Ahora, existe la posibilidad de que en Redmond hayan recurrido una vez más a actores contratados, pero incluso eso no afecta el "factor de verdad" que hay detrás de esta campaña. En este momento hay millones de usuarios conectados en la red que inadvertidamente podrían estar publicando información sensible, un detalle que podría costar mucho dinero (1.500 dólares por incidente, según Microsoft) o incluso provocar un conflicto legal. Tengan cuidado con las páginas sospechosas y los correos de nigerianos millonarios. No hay soluciones mágicas en Internet, pero lo que sí hay, es gente esperando que el resto crea en magia y caiga en estas cosas.

Escrito por Lisandro Pardo

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